El presidente chino Xi Jinping advirtió a su llegada al poder que su mandato vendría marcado por la austeridad en el gasto público, pero ha tardado meses en decretar la primera medida que verdaderamente lo demuestra, una orden que prohíbe durante cinco años la construcción de nuevas sedes de gobierno.
La ordenanza llegó el martes y dice que hasta 2017 los ayuntamientos o gobiernos provinciales no tendrán nuevas sedes.
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