Fabio Gadea

El hombre que dejó de ser pobre

Querida Nicaragua: Había una vez un pobre hombre en permanentes dificultades. Tenía su oficio de zapatero, tenía mujer y dos hijos. Era muy pobre pero le gustaba darse sus gustitos como ir al cine de su barrio, echarse sus traguitos, y trabajar no más de seis horas al día, pues decía, como en la canción, que “el trabajo lo hizo Dios como castigo”. Tenía su televisor pequeño, su radio, una bicicleta, en fin, vivía, endeudado pero vivía. Su trabajo era remendar zapatos y se ayudaba con su máquina de zapatería.

Cada vez que le llegaba un cliente compraba a cuentagotas el material para reparar zapatos. Vivía, como se dice, coyol quebrado coyol comido y frecuentemente recurría al prestamista.

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El hombre pobre comprendió que empeñándose con el usurero estaba condenado a la pobreza permanente. A este paso, dijo, me haré más pobre cada día y haré miserables a mi mujer y a mis hijos. No voy a poder pagar ni los intereses y terminaré en la cárcel o en la calle pidiendo limosna. El único culpable soy yo. El prestamista está feliz. Solo tengo una solución. Trabajar más duro, no solo ocho horas sino 12 o 15 o más, no hacer más préstamos y comenzar a pagar los intereses y el principal para no tener deudas y poder vivir de mi trabajo diario.

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Obviamente vivía endeudado, nunca terminaba de pagar. Pagaba mes a mes los intereses. Llegó un momento en que todo lo que ganaba remendando zapatos se le iba en el pago de los intereses de la deuda y para poder comer, echarse sus traguitos, ir al cine, o comprar material de zapatería, hacía nuevos préstamos con el mencionado usurero.

Tuvo que empeñarse en trabajar más. Ya no podía darse el lujo de trabajar solo seis horas, trabajaba ocho y hasta diez para recoger el dinero suficiente para los gastos mínimos del hogar, sus idas al cine, sus traguitos, alguna ropita para su mujer, etc. etc. Total, aumentaba el trabajo pero no disminuía la deuda cuyos intereses había que pagar mes a mes.

Un día se puso malo el trabajo y para poder pagar los intereses de la deuda vendió el televisor y el radio, lo cual lo hizo reflexionar sobre el futuro que le esperaba si continuaba como hasta ahora.

Reflexionando comprendió que estaba condenado a la pobreza permanente. A este paso, dijo, me haré más pobre cada día y haré miserables a mi mujer y a mis hijos. No voy a poder pagar ni los intereses y terminaré en la cárcel o en la calle pidiendo limosna. El único culpable soy yo. El prestamista está feliz. Solo tengo una solución. Trabajar más duro, no solo ocho horas sino 12 o 15 o más, sacrificarme hasta donde sea posible, no hacer más préstamos y comenzar a pagar los intereses y el principal para no tener deudas y poder vivir de mi trabajo diario.

Y así lo hizo. Trabajó día y noche, tuvo que imponerse un plan de subsistencia mínima para él y su familia. Y a los tres años era un hombre libre de deudas, pobre pero honrado, próspero en su ambiente pues poco a poco iba comprando todos aquellos bienes que había vendido. Siguió trabajando duramente y esforzándose más. Al poco tiempo instaló su taller de zapatería y se convirtió en un pequeño industrial de éxito.

Moraleja: Con los países ocurre lo mismo. El usurero los endeuda y los esclaviza. Todos tienen deudas externas enormes. Pero pueden decidirse a trabajar el doble como el hombre de este cuento, sacrificarse, evitar los bienes superfluos, tener autos pequeños en lugar de camionetonas, divertirse menos y trabajar más, ser disciplinados, puntuales y ordenados. Así, no solo dejarán de ser pobres sino que se convertirán en pueblos prósperos y fuertes. El autor es director General de Radio Corporación.

Columna del día Opinión cartas de amor Fabio Gadea archivo

COMENTARIOS

  1. Juanito en Miami
    Hace 13 años

    Que lindo cuento, por eso es cuento, si fuera en el pais de las maravillas, jajaja, pues si asi hicieran todos , la produccion seria marvillosa, el problemas es que un pais como el nuestro eso solo va a servir para mantener un gobierno inconstitucional, mantener unos bandidos, que desangran al pueblo como lo hace el usurero. La pobre gente de Nicaragua , esta como sus gobiernos corruptos como dice el dicho, se te moves te tiro , y si que quedas te mato, jajajaja, asi quien trabaja?

  2. El Choco
    Hace 13 años

    Muy buen artículo don Fabio; pero eso se debe enseñar a los niños desde la primaria, secundaria y reforzarlo en universidad, de otra manera siempre seremos un país mediocre como hasta ahora. Lamentablemente, aquí en Nicaragua lo que se les enseña a los niños y jóvenes es a rotondear, por eso somo un país rotondo.

  3. Lucifer
    Hace 13 años

    Una entrevista k le hizo el izquierdista Chris Mathews al Cardenal Bergoglio, cuando estaba en Argentina, pero k nunca se public, habla sobre el mismo tema, de como los gobiernos socialistas endeudan a sus paises, para hacer obras sociales, dandoles pescados a la gente,pero no ensenandoles a pescar. Asi, los politicos tienen perros, k les menean la cola y no lobos k se defienden x si mismos. A los politicos les gustamn mas, los mansos canes k el lobo independiente.

  4. Nicho
    Hace 13 años

    Hay zapateros que no son zapateros y tienen billetes.

  5. norman e portillo
    Hace 13 años

    Don Fabio, un consejo extremadamente bueno! Seria bueno que sus lectores siguieran su consejo. Cuando viene a paises, Taiwan, Singapore, Corea del Sur, Hong Kong han hecho esto. Trabajar, ahorrar, invertir, salir adelante. Ahora estos paises son ricos, y paises como Nicaragua, Haiti, Venezuela, Cuba, Honduras, le ven las caras. La moraleja es que el trabajo, la educacion, el ahorro, la invercion y vivir la vida de una manera correcta te hara salir adelante. Saludes y gracias por el consejo! NEP

  6. Raul
    Hace 13 años

    Cual es la direccion de la zapatería?

  7. jorge bodan
    Hace 13 años

    Don Fabio pero si esto es lo ideal por eso es que los gobiernos no le quieren dar educacion y salud a la gente porque si asi fuera entonces no podrian explotar al ciudadano y esto llebaria a la quiebra a los vividores y explotadores. Los campesinos en el tiempo de Somoza eran mas inteligentes y educados que muchos profesionales graduados en los paises socialistas. Aqui le dejo una idea para otro cuento de Pancho.

  8. El trompudo
    Hace 13 años

    Yo conosco a uno que era pobre, palmado y hoy es el hombre mas millonario de Nicaragua

  9. el profe
    Hace 13 años

    Es parecida a la moraleja de la hormiga capitalista y la cigarra socialista

  10. Suela de Pata...
    Hace 13 años

    Pobres los Zapateros!…pues al paso que caminan los Nicaraguenses
    promedio…pronto los vamos a ver caminando Descalzos…

  11. silvester
    Hace 13 años

    Es cierto, no es que ser zapatero sea malo, pero en este gobierno hay muchos de ellos, ademas de buseros taxceros, comerciantes, bachilleres etc. etc. etc, que tienen muchos reales y que se han agenciado un titulo de abogado en una universidad de garaje estudiando solo los domingos pero que se creen la mera mandurria. Son los que dirigen el gobierno de los pobres de Nicaragua y del Mundo. Son Chamukos de billetes.

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