No voy a hablar de la publicidad engañosa, de eso ya hemos visto bastante. Nos prometen, el sol, la luna y las estrellas y al final no recibimos ni un poco de lodo.
Tampoco hablaré de esos bancos que ponen “Venga a aperturar su cuenta y… ”, porque ya hemos dicho hasta la saciedad que ese verbo no existe, eso es un disparate mayúsculo que las entidades financieras deben quitar de su diccionario personal.
Me refiero a tratar de llamar la atención cometiendo errores ortográficos, lo hemos visto con cervezas, comidas, electrodomésticos etc. Incluso los más osados inventan nuevos términos muy mal concebidos por cierto.
Alerto sobre el tema porque muchos lectores remiten a mi muro de Facebook los disparates que cazan por las calles de todo el país, en una especie de campaña para sensibilizar sobre la importancia de escribir con corrección.
Hace unos días Diego Montiel envió una foto de un salón de belleza con un letrero llenito de errores. Todos suponen que yo me ataco cuando veo esos destrozos, sin embargo lo interesante es cómo algunos enseguida salen de paladines a defender lo “indefendible”.
Que usted sea trabajador, honesto y emprendedor no significa que eso le dé licencia para escribir mal. Todo lo contrario debe esmerarse más.
Nuestra ortografía, nuestra redacción es la carta de presentación de nosotros, es importante que revisemos con cuidado todo lo que se va a publicar, más si es una publicidad . No hagamos trizas el idioma. Nadie tiene licencia para escribir mal.
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