Si los pueblos tienen los gobiernos que se merecen, ¿qué dice sobre los nicaragüenses el actual régimen?
No estoy hablando del régimen que desde enero de 2007 ha venido pasando por encima de cuanta ley, institución o derecho ciudadano existe para imponerse a fuerza de fraudes, corrupción, intimidación y garrotazos.
Estoy hablando de los actos que resultan de este régimen fascista controlado por una persona que quiere estar en todo y que no permite que nada se mueva sin su visto bueno, so pena de mandar a decapitar políticamente a cualquiera a la menor disensión, como lo deja claro el caso de la señora Xóchilt Ocampo.
A juzgar por lo que los nicaragüenses hemos tenido que ver en las últimas semanas, esto se está convirtiendo en un verdadero relajo donde lo frecuente ya no son solo los atropellos a los derechos, las leyes y las instituciones sino los tropezones que solito se anda dando el régimen y que deja a los supuestos todopoderosos como una pandilla de torpes.
Voy a enumerar algunos de estos traspiés.
1.- El caso Snowden. El presidente inconstitucional Daniel Ortega quien tiene una mentalidad de Guerra Fría no podía dejar pasar la oportunidad que le daba este muchacho Edward Snowden. Con el joven varado en Moscú al Inconstitucional seguro le parecía que volvían los momentos de tensión nuclear entre Estados Unidos y (lo que en su mente todavía debe ser) la Unión Soviética. En uno de esos delirios que sufre cada vez que se encarama en una tarima ofreció asilo al muchacho.
Dejemos a un lado las nefastas consecuencias económicas que este hipotético asilo hubiera traído al país pues los mismos diputados orteguistas se encargaron de decir que lo del asilo no tenía ni pies ni cabeza. Pero, ¿cómo deja esto al Inconstitucional? En esencia lo que los diputados Suárez, Valle y Gutiérrez dijeron fue que su jefe estaba hablando tonterías.
2.- El caso del mapa al revés. El empresario “estrella” que el Inconstitucional se consiguió para construir el supuesto Canal de Nicaragua está tan “perdido” que ni siquiera conoce el mapa del país que va a partir en dos. En la conferencia de prensa que dio en Pekín el mapa que puso en su presentación estaba al revés. ¿Qué seriedad le podemos dar a un hombre que supuestamente ha contratado a empresas de primer orden para construir un canal de 40,000 millones de dólares pero que no conoce ni el mapa del país donde va a poner esa cantidad de plata?
3.- La iniciativa de Ley de Cámaras Empresariales. De pronto un día apareció una iniciativa de ley para poner orden a las cámaras empresariales. Muchos sospechamos que se sacaron la ley de la manga para amedrentar a los empresarios que habían dejado su docilidad de años para empezar a levantar la voz ante los abusos que ahora el régimen empieza a cometer no solo en el ámbito político sino también en el económico, pero fue tanta la prisa con que sacaron la ley-látigo que se les pasaron unas cuantas locuritas. Por ejemplo, un inexistente “oficial mayor” o la definición de las cámaras como entidades con fines de lucro. Fue tal la trastada que la ley desapareció tan rápido como apareció.
4.- Los viejitos en una tarima “pelona”. El régimen de verdad se asustó con la lucha de “los viejitos” por su justa pensión reducida y el apoyo que los jóvenes de #OcupaINSS les estaban dando. El movimiento iba ganando simpatía entre la gente. No era que las “masas”, como dicen ellos, iban a salir a las calles, pero el estado de opinión era evidentemente adverso al Gobierno. Entonces decidieron apalear a los chavalos y encaramar a los líderes de la UNAM en una tarima “pelona” (sin flores). Efímera victoria pues ya esta semana el líder de los adultos mayores dejó claro que lo sentaron a fuerza de presión al lado de individuos que solo han tratado de destruir su organización y desoír su justa demanda.
5.- La Ley de escáneres. Y para terminar está la rara ley que crea un nuevo impuesto para favorecer con ganancias fabulosas a una misteriosa empresa. Aunque el misterio sobre la empresa no ha sido aclarado y ningún funcionario de la misma ha salido al paso de los cuestionamientos públicos, al menos ya el Gobierno admitió la pifia de haber creado un impuesto que viene a quebrar todos los esfuerzos de integración y fomento al comercio que se vienen dando en las últimas décadas.
Todos estos tropezones revelan que las estupideces son inevitables cuando una sola persona decide sobre temas tan complejos.
Pero termino con la pregunta que empecé. Si los pueblos tienen los gobiernos que se merecen, ¿qué dice de nosotros todo este relajo?
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