Carla Fjeld
PhD en Nutrición Humana
Si los padres aman los alimentos salados es probable que a sus niños también les guste. Así que el origen de la ingesta de exceso de sodio se lleva a cabo dentro de la infancia. Un alto contenido de sal en su dieta, poco a poco toma el calcio y potasio de los huesos. En su adolescencia, si las niñas comen mucha sal corren un alto riesgo de perder potasio y calcio, dando como consecuencia una disminución de la masa ósea y, por lo tanto, predispone a sufrir de osteoporosis en la etapa adulta.
Por supuesto, la sal no tiene todo la culpa de la obesidad, pero con un aumento de la ingesta de sodio habrá una sensación de sed, lo cual conlleva a querer consumir bebidas carbonizadas; además, contribuye a la disminución de la masa ósea. Los estudios han demostrado que la ingesta excesiva de sodio en la infancia aumenta el riesgo de cáncer de estómago, debido a la irritación de la mucosa del estómago y al desarrollo del cáncer. El exceso de ingesta de sodio en la infancia puede causar enfermedad renal en la edad adulta.
El consumo de sodio es una necesidad vital, pero la clave está en no sufrir una sobredosis.
Ver en la versión impresa las paginas: 10