Querida Nicaragua: Por fortuna o por desdicha sos uno de los países más ricos de América. Pocas naciones tienen la riqueza y los recursos naturales de tu exuberante geografía. Es como si Dios te hubiese privilegiado llenándote de riquezas que no hemos podido aprovechar. Históricamente has sido tierra codiciada. En el siglo antepasado, la ayuda que te prestó Costa Rica para echar al filibustero William Walker te fue cobrada con creces. Les regalaste el Guanacaste. En el siglo pasado, el inmenso territorio en litigio lo entregaste a Honduras cumpliendo con el fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya.
En 1928, bajo la intervención norteamericana te arrebataron las islas de San Andrés y Providencia para dárselas como premio de consolación a Colombia, por el desmembramiento de Panamá, donde los norteamericanos construirían el Canal que no pudieron hacer los franceses.
Los conflictos por el río San Juan son permanentes. Siempre Costa Rica ha querido aprovecharse y lo ha hecho usando el río en sus rutas de turismo.
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El lago Cocibolca ha sido también un rico bocado que los costarricenses han querido comerse pero no lo han logrado.
Nuestro bellísimo lago, adornado con la Isla de Ometepe y sus dos volcanes que se yerguen orgullosos en el paisaje, el Concepción y el Maderas, han sido la joya que todos hemos apreciado y conservado como una riquísima reserva acuífera para toda Centroamérica. Lago lleno de historia y cuajado de sueños de canales interoceánicos. Solo en una ocasión se usó como Canal para unir el Atlántico y el Pacífico. El filibustero y financiero comodoro Vanderbilt no anduvo con rodeos, consiguió la concesión para transitar barcazas entrando por San Juan del Norte y llegando al puerto de la Virgen, en Rivas. Luego un corto viaje en diligencia transportaba a los buscadores de oro en viaje a California. Es la única vez que el río y el lago se usaron como Canal Interoceánico.
Después hubo varios intentos de canales que no quedaron en nada. Se firmó en 1914 el Tratado Chamorro Bryan, vergonzosa concesión que se dio por 99 años a los Estados Unidos.
Hoy tenemos la amenaza de un tratado peor que el Chamorro Bryan. Un señor chino, que más parece testaferro que capitalista, está recibiendo concesiones onerosas para Nicaragua, con el objeto de construir un Canal Interoceánico húmedo pasando por el lago Cocibolca, un Canal seco, puertos de aguas profundas, zonas libres, oleoductos, aeropuertos y un largo etcétera. El chino del Canal tiene todos los derechos y no tiene obligaciones con nuestras leyes, lo cual es inaudito.
Y más inaudito aún que se diga que habrá trabajo para dos millones de nicaragüenses en la construcción del Canal. Como dijo el ingeniero Luis Adolfo Medal, solo que lo fueran a hacer a pico y pala podrían darle trabajo a tanta gente. Se supone que una obra de esas requiere maquinaria enorme manejada por unos cuantos técnicos.
Tontos y ciegos anuncian por TV, que en las universidades se enseñará mandarín, el idioma chino. Cualquiera diría que nos llenaremos de chinos y que el mandarín será el idioma universal. Como decía mi abuelita, ese Canal me lo cuelgo de una oreja. Habrá negociazos, pero no habrá Canal. El autor es director General de Radio Corporación.
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