Mi villano favorito 2

El éxito económico de Mi Villano Favorito (Pierre Coffin, Chris Renaud, 2010) hacía ineludible una secuela. Los realizadores han tomado los elementos básicos de la película original y los han elevado a la enésima potencia. Convertido en devoto padre soltero de sus tres hijas adoptivas, las convenciones sociales dictan el reclutamiento de una madre, para completar un núcleo familiar tradicional. Para infundir algo de tensión, la candidata es Lucy, una agente que recluta a Gru para cazar a un malvado de incógnito en un centro comercial.

El éxito económico de Mi Villano Favorito (Pierre Coffin, Chris Renaud, 2010) hacía ineludible una secuela. Los realizadores han tomado los elementos básicos de la película original y los han elevado a la enésima potencia. Convertido en devoto padre soltero de sus tres hijas adoptivas, las convenciones sociales dictan el reclutamiento de una madre, para completar un núcleo familiar tradicional. Para infundir algo de tensión, la candidata es Lucy, una agente que recluta a Gru para cazar a un malvado de incógnito en un centro comercial.

Había algo casi poético en la premisa original. El villano pretendía robar la Luna, y sus planes se descarrilaban no por el ímpetu de un súper-héroe, sino por el sorpresivo descubrimiento de su propia vulnerabilidad. La secuela solo ofrece vulgaridad moderna. No es una casualidad que buena parte de la acción se desarrolle en un mall. El tono y el ritmo son como una negación del estilo de la anterior. La gentil sátira de la villanía cinematográfica, mezclada con un melodrama familiar, es ahora otro frenético vaudeville de chistecillos sobre cultura pop. Las escenas, antes cuidadosamente calibradas, suben de intensidad. Todo se mueve más rápido, y el ingenio lucha por ser escuchado entre la cacofonía.

Uno de los chistes más arteros del original tenía que ver con el inescrutable acento pan-europeo de Gru. El doblaje mata esa gracia. De hecho, es un desastre. Casi todos los personajes —no solo los “minions”— suenan como disco de 33 a 45 RPM. Sí, soy tan viejo como las cavernas. Pero eso es un aliciente a la hora de enfrentar esta película. Sus referencias a cultura popular atraviesan generaciones. Los pequeños esbirros, como versátiles comediantes, recrean la legendaria foto de los obreros que construyeron el Empire States almorzando sobre una viga (1932); resucitan a Carmen Miranda con su sombrero de frutas (principio de los cuarenta); sacan del basurero el éxito pop I Swear, de All-4-One (1994); y escenifican un gratuito homenaje a los Village People cantando Y-M-C-A (1978).

Si en la primera película había una cita de música pop —un número musical con Stayin’ Alive de los Bee Gees—, aquí hay tres. Esta es una película de excesos, con una severa crisis de identidad. La trama en genérica y aburrida, pero su verdadera razón de ser está en las innumerables disgresiones, pequeños entremeses cómicos que ocupan la atención por espacio de segundos, o se ejecutan sigilosamente en el fondo del fotograma, mientras los realizadores fingen estar interesados en que Gru encuentre esposa. Mi Villano Favorito 2 debería ser una colección de viñetas animadas y memes, distribuidas a través de internet y redes sociales. Como eso es muy difícil de monetizar, los realizadores los usan como decoraciones para una piñata vacía. En los talones de Monsters University , esta es otra innecesaria secuela que usa como combustible la buena voluntad generada por su antecesora.

Mención aparte merece la caracterización del “Macho”, antagonista que funciona como un compendio de todos los clichés latinos de la historia de Hollywood. Se aglomeran en el nombre de la sátira, pero no estoy muy seguro si se están riendo de ellos o usufructuándolos. Peor aún, cuando los vemos mientras escuchamos el marcado acento y dejes mexicanos de la actriz que dobla a Lucy. ¿Y por qué no traducen “minions” como “esbirros”? Supongo que el celo por presentar la película doblada está condicionado por el marketing. Puedo oír a los ejecutivos diciendo “¡pero minions suena más bonito!”. Como la ardilla prehistórica de la franquicia La Era del Hielo , los pequeños personajes de apoyo son la verdadera atracción. Lo demás… está de más.

La Prensa Domingo

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