Los dirigentes portugueses continuaban este viernes sus negociaciones para solucionar la crisis política, ante la cual el primer ministro, Pedro Passos Coelho, se mostró confiado al afirmar haber encontrado «una fórmula» para superarla y calmar las inquietudes de los mercados y de Europa.
Tras mantener largas reuniones el jueves con Paulo Portas, el ministro de Relaciones Exteriores cuya dimisión originó la crisis, Passos Coelho anunció haber encontrado «una fórmula» para garantizar la estabilidad del gobierno.
El primer ministro portugués no precisó su contenido e indicó que todavía tenía que discutirla con Portas, líder del pequeño partido conservador CDS-PP, cuya alianza con el Partido Socialdemócrata (PSD), de Passos Coelho, permite a la coalición en el poder desde 2011 tener la mayoría en el Parlamento.
«Sea cual sea el acuerdo que pueda ser alcanzado, no obtendrá la confianza del país ni de los mercados», publicaba el periódico Diario de Noticias en un editorial.
Passos Coelho anunció su «fórmula» tras reunirse con el presidente del país, Anival Cavaco Silva, al que tenía que presentar una solución para salir de la crisis.
Aparentemente, el jefe de Estado, que no se pronunció, no quedó convencido ya que, según varias hipótesis, quiere que Portas permanezca en el gobierno, una posibilidad a la que el primer ministro no hizo alusión.

Cavaco Silva, que tiene el poder de disolver la Asamblea, podría pronunciarse después de recibir el lunes que viene a los representantes de los partidos de extrema izquierda que, igual que el Partido Socialista, la principal formación opositora, reclaman la dimisión del gobierno y elecciones legislativas anticipadas.
La crisis que estos días sacude a Portugal comenzó con la dimisión inesperada de Portas el martes, 24 horas después de la renuncia, también por sorpresa, del ministro de Finanzas, Vitor Gaspar, arquitecto del programa de reformas y austeridad que la 'troika' de acreedores de Portugal exige a cambio de un plan de rescate de 78,000 millones de euros entregados en mayo de 2011.
Gaspar fue sustituido por su adjunta Maria Luis Albuquerque, una elección que refleja la voluntad del primer ministro de continuar con la austeridad. Portas, por su parte, desea un cambio de política.
Desde el comienzo de la crisis, el primer ministro se ha mostrado confiado y afirmó ser «capaz de superar las dificultades», después de que sus socios europeos le pidieran «responsabilidad».
El presidente Cavaco Silvia también intentaba transmitir una apariencia de normalidad. Como estaba previsto, debía asistir a una conferencia sobre la «pos-troika» que debía reunir a unos 30 economistas.
El tema es de gran importancia, ya que la crisis que afecta a Portugal amenaza con complicar el plan de rescate. En un contexto en que la economía portuguesa debe retroceder un 2.3 % a finales de año y el paro alcanzar la tasa récord del 18.2 %, los acreedores aceptaron dos veces aligerar los objetivos presupuestarios del gobierno concediéndole de plazo hasta 2015 para reconducir el déficit público al límite del 3 % exigido por Bruselas.
A partir del 15 de julio, se espera la llegada de la 'troika' a Portugal para examinar de nuevo las cuentas del país y validar una reforma destinada a disminuir el gasto público en 4,700 millones de euros. Portas era el encargado de presentar esta reforma.