Inés Izquierdo
Siempre hubo maestros, aunque no se les llamara así. Desde tiempos remotos siempre hubo personas que sobresalían por tener más conocimientos que otras sobre algún tema, ya fuera profesional o de cultura general.
Ellos se reunían con sus discípulos para ofrecerles conocimientos, generalmente con sentido social, que les serían útiles para vivir en su colectividad
Se sabe que en la Grecia del periodo clásico a los niños los educaban unos esclavos encargados de mantener las buenas costumbres y de esa manera prepararlos para los maestros especializados.
En Roma eran los padres quienes educaban a sus hijos en los primeros tiempos, pero en el período clásico su educación dependía de los maestros, en esos días eran llamados: ludi magister o litterator, que proporcionaba la primera enseñanza; después el grammaticus trabajaba la enseñanza secundaria. El rhetor se hacía cargo a los 16 años, enfatizando la correcta pronunciación y escritura de discursos.
Por alguna razón muy clara el vocablo maestro deriva de magister que a su vez procede del adjetivo magis que significa más o más que, por ende magister lo podríamos definir como el que destaca o está por encima del resto por sus conocimientos y habilidades.
Por tal razón me parece hermoso rendir homenaje a esas personas abnegadas y silenciosas que abonan la tierra fértil de la patria ofreciendo sus conocimientos a las nuevas generaciones.
En la próxima semana les explicaré etimológicamente las diferencias entre pedagogo, maestro y profesor.
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