Roy Moncada
Una vez que el proyecto Cierre de La Chureca llegara a su final, y con este el horror del basurero, se creía que todo iba a ser amor y paz; sin embargo la confrontación y reclamos siguen vigentes en el lugar.
Aunque las autoridades municipales emplearon aproximadamente a 500 personas que años atrás eran “churequeros” en la moderna planta procesadora de desechos, existe un grupo de personas que reclama a la Alcaldía les deje trabajar, pues no laboran en la planta ni los dejan buscar plástico o aluminio.
Liliam Hurtado es una de ellas. Por años sobrevivió de seleccionar materiales reciclables, pero desde el martes pasado los funcionarios de la Empresa de Tratamiento Integral de Desechos Sólidos del Municipio de Managua (Emtrides) prohibieron que siguieran rebuscando en el tercer pozo de vertido, adonde se lleva la basura.
David Narváez, presidente de la Red de Emprendedores Nicaragüenses del Reciclaje, que apoya a los “churequeros” desempleados, denunció que existen personas trabajando en la planta que antes no trabajaron entre el humo y la desesperanza.
Ayer cerca de setenta personas permanecieron afuera del portón principal de La Chureca en protesta.
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