Johannesburgo/AFP
Liberado en 1990, Mandela fue entre 1994 y 1999 el primer presidente negro de su país, un dirigente de consenso que supo ganarse el corazón de la minoría blanca, cuya opresión había combatido.
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Sudáfrica se preparaba ayer para lo peor al conocer que Nelson Mandela, hospitalizado desde hace 18 días, seguía en “estado crítico” y se encontraba rodeado por su familia. “El expresidente Mandela sigue en estado crítico en el hospital. Los médicos hacen todo lo posible para garantizarle bienestar y confort”, dijo el presidente sudafricano, Jacob Zuma, a la prensa extranjera en Johannesburgo.
“Fui al hospital anoche”, dijo Zuma. “Mandela ya dormía, lo vimos y luego conversamos un poco con los médicos y con su esposa, Graça Machel”, agregó. “No estoy en condiciones de darles más detalles, no soy médico”, agregó Zuma.
La hija mayor del líder sudafricano, Makaziwe, llamó a que se respete la intimidad de la familia y que a “Madiba” se le permita enfrentar el momento de su muerte en paz. “Este es un momento especial y sagrado para todos nosotros, y yo francamente espero que el mundo de un paso atrás y nos permita estar solos con nuestro padre”, dijo. Con relación al estado de su padre, Makaziwe dijo que “él ha dado mucho a todos, creo que él está en paz. Rezo apenas para que su transición (al mundo espiritual) sea suave”.
En Soweto, la famosa localidad cercana a Johannesburgo donde vivía Mandela antes de ser encarcelado, la vida seguía su curso y los habitantes parecían resignados a perder a su héroe. “Llegará un momento en que ninguna asistencia médica funcione. Tenemos que enfrentarnos hoy a esta triste realidad”, aseguraba James Nhlapo, un dependiente.
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