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Encrucijada
Lo que está haciendo Daniel Ortega con Nicaragua es como que un marido llegue a toda carrera a la casa y le pida a su mujer que firme la venta de uno de sus riñones. “Esperate, dejame leerlo”. No, no hay tiempo, están esperando por el riñón. “Deberíamos consultarlo con los hijos y con mis hermanos”. No, confiá en mí. “Pero, ¿no deberían hacerme exámenes, a ver si aguanto y no me muero en la operación, seguir todo el proceso médico que hay para estos casos?” No, no, ellos te vieron y dicen que estás bien. Firmá, por favor. “¿Y si después quedo mal?” No te preocupés, con el dinero que nos darán por el riñón te compro la medicina necesaria. “Pero al menos podés decirme quién se va a quedar con el dinero de mi riñón ” Apurate, firmá, firmá, que afuera está ya la ambulancia. Y la mujer sabe que está ante la encrucijada de su vida: o se enfrenta por fin al marido abusador que ya llegó al extremo, o se arriesga a morir o a quedar lisiada por algo tan estúpido como el dinero que necesita su esposo para seguir la parranda con los amigos que lo esperan en la esquina.
Del Chamorro-Bryan al Ortega-Wang Jing
¿Es casualidad que a casi cien años de la firma del tratado Chamorro-Bryan se esté firmando un tratado Ortega-Wang Jing? Las similitudes entre uno y otro son asombrosas, y si se recuerdan bien, ese acuerdo, que firmó un gobierno conservador de ingrata memoria, ha sido tratado como uno de los episodios más vergonzosos de nuestra historia. Hasta el mismo Anastasio Somoza Debayle, que ya es decir bastante, se exhibía en los billetes de veinte córdobas anulando la madre de todas las acciones vendepatria que nicaragüense alguno pudo hacer. En el tratado de 1914 se concedían a Estados Unidos los derechos perpetuos de construcción de un canal por Nicaragua, se le entregaban por 99 años las islas Cornd Island y Little Cornd Island, y se le autorizaba poner una base militar en el Golfo de Fonseca, para proteger sus intereses. Y por supuesto, se le liberaba de todo impuesto y se le entregaba soberanía absoluta en todo. A cambio, Estados Unidos le descontaba a Nicaragua tres millones de pesos de la deuda. Da ganas de vomitar.
¡Chamorro vive! ¿La lucha sigue?
Quien iba a creer que 99 años más tarde, palabras más, palabras menos, alguien estaría desempolvando ese tratado para venderlo otra vez como la salvación nacional. Es como que hubiese revivido el general Emiliano Chamorro y se le viera de nuevo atusándose los bigotes para firmar un tratado que esta vez entrega a una oscura empresa de maletín el derecho de construir un canal por Nicaragua en los próximos cien años, le da soberanía, le libera de impuestos, y todavía se hipoteca el país para que responda por la inversión. Viejo zorro que es el general Chamorro, esta vez ni siquiera dejó constancia del pago a recibir como en aquel viejo tratado de 1914, sino que todo lo dejó al misterio: no sabemos quién compró Nicaragua, cuánto pagó y a quién le pagó. No sabemos, pero sospechamos.
Al bolsazo
Ni en el tiempo de Chamorro, ni en el tiempo de Ortega, el problema ha sido que se construya un canal por Nicaragua. Lo importante tanto en aquella época como ahora es que se haga bien. Que se hagan los estudios necesarios para demostrar su viabilidad o inviabilidad, que se consulte con todos los involucrados, y que se siga el procedimiento que una obra de esta envergadura necesita. Pero, qué podemos esperar de un proyecto de este tamaño que lo quieren hacer a la carrera y lo negocian en un callejón oscuro con gente de dudosa reputación. No es estar contra la construcción del canal entonces, es estar en contra de un procedimiento abusivo y al bolsazo del que jamás podrá salir algo bueno.
Prepeados
Y si me pregunta a mí, la verdad no creo que se construya canal en Nicaragua. Ni ahora ni en cien años. La idea no es hacer canal alguno, sino que bajo el supuesto de un canal crear un paraíso legal para otros intereses. Daniel Ortega está preocupado por aprobar en el menor tiempo posible todas las leyes que sean necesarias para convertir a Nicaragua en su finca privada. Y aunque nunca veremos cruzar un barco por nuestro país, sí veremos pronto todos los crímenes (confiscaciones, exoneraciones, deudas, etc.) que se cometerán en nombre del Gran Canal gracias a las leyes que a matacaballo están aprobando ahora.
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