Comerciantes se toman las aceras de la Ave. Bolívar
Roy Moncada
Según Pentzke existen dos categorías en la Alcaldía de Managua: informal, que es cuando el vendedor ocupa un lugar público sin pagarle dinero al gobierno local. Dos, cuando adquiere un contrato con la municipalidad y paga por estar en el sitio.
Para el arquitecto, en los últimos cuatro años de manera general han proliferado el número de vendedores informales en los espacios públicos de la capital, pero ha disminuido en lugares como el mercado Roberto Huembes.
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Mientras la ampliación de la Avenida Bolívar avanza como una tortuga, vendedores informales se toman las aceras de esa vía sin que las autoridades de la comuna capitalina los regulen.
En un poco más de 200 metros, entre la rotonda Colón (conocida como la Plaza Inter) y los semáforos de la Asamblea Nacional, existen hoy cerca de siete puestos de venta informal, algunos de comida y chiverías y otro hasta de zapatos.
Los comerciantes informales reconocen que ocupan los lugares sin permiso de la municipalidad y que se toman todos los días las aceras peatonales porque la venta informal “es su única fuente de ingreso”.
El arquitecto Gerald Pentzke, exdirector de Urbanismo, comentó que la presencia de vendedores informales en esa zona contrasta con las intenciones turísticas de remozamiento que tiene el Gobierno central en la avenida, por tanto hay que tomar cartas en el asunto.
“Se quiere dar una imagen urbana ordenada y el hecho de dejar el desorden (en la Avenida Bolívar) es algo contraproducente. Esos negocios informales no solo dan mal aspecto, si no que contaminan, ensucian”, explica Pentzke.
Si el número de vendedores aumenta, Pentzke recomienda construir una serie de módulos como el del Complejo Judicial Central Managua, para asegurar una avenida despejada de vendedores ambulantes y garantizar un trabajo formal a estas personas.
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