La mala alimentación de los niños, no por hambre sino por exceso, está generando consecuencias como la obesidad, la diabetes, el colesterol, que ocasiona miles de millones de gastos en sanidad alertó en una entrevista Rafael Ansón, presidente de la Real Academia de Gastronomía (RAG) —en España— con la agencia de noticias EFE.
Cuidar la alimentación variada y atractiva (y sana), incorporar todo tipo de alimentos y si el niño come en el colegio, estudiar los menús y complementarlos en las cenas.
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Para Ansón, es necesario incluir en las escuelas una materia que eduque el gusto y el olfato por la buena alimentación. Lo curioso es que no es un tema ajeno a la realidad nicaragüense, ya que hace un par de años el Ministerio de Educación introdujo una cartilla para promover la alimentación sana en los colegios bajo la filosofía de controlar lo que se vende en los bares y lo que se consume.
La nutricionista Maritza Medina considera necesario hacer masiva la reproducción de la cartilla, porque en Nicaragua “es muy difícil modificar los hábitos alimenticios, sobre todo en los colegios”.
Medina sugiere cuidarnos hoy para estar mejor mañana, ya que “con el paso del tiempo las enfermedades van apareciendo”.
La tarea de los padres consiste en enseñarle a los niños a comer más frutas y vegetales y menos azúcares y sal, según recomienda la especialista, quien también sugiere no premiar con dulces a los niños, sino cambiar por frutas.
Medina reconoció que los niños hacen lo que ven, es decir que si el padre no come ensaladas, los hijos tampoco lo harán, “un círculo vicioso se puede convertir en un círculo virtuoso”.
Si después de los seis meses de edad a los niños no se les enseña a comer vegetales, después del año su cuerpo no aceptará ningún tipo de este alimento, advirtió Medina.
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