“Propuesta vende patria”
César Úbeda Bravo
Para el doctor Edmundo Jarquín la propuesta del ejecutivo sobre la concesión del Gran Canal no es seria y lo que se busca en el fondo es vender ilusiones a la sociedad nicaragüense con el fin de hacer creer que el presidente inconstitucional Daniel Ortega es indispensable.
Jarquín, con experiencia laboral en organismos financieros internacionales, sostiene que serios estudios técnicos deberían de establecer si es viable o no la construcción del canal interoceánico en el país. No obstante, considera que el gobierno de Ortega no va a materializar dicha construcción, tomando en consideración que no ha podido resolver temas sensibles como la plaga de la roya, la productividad de los frijoles y no logra gestionar bien el único puerto de aguas profundas que tiene Nicaragua, como es Corinto.
Políticos opositores consideran que la concesión del Canal Interoceánico es una entrega casi ilimitada de beneficios, leyes, privilegios, recursos naturales y hasta soberanía nicaragüense a empresarios chinos, ya que el Estado no tendrá control del proyecto hasta dentro de cincuenta años.
—¿Cuáles son sus consideraciones sobre la propuesta del poder ejecutivo sobre la concesión para la construcción del gran canal?
Como la propuesta no es seria, creo tiene propósitos siniestros: primero, enriquecer a unos pocos con las ventas y reventas de los derechos de la concesión del canal; segundo, crear la ilusión en la población que se saldrá de la pobreza de la noche a la mañana; finalmente, vender la idea que Ortega es indispensable, inevitable y debe permanecer indefinidamente en el poder.
—¿Por qué la premura de aprobar dicha concesión?
Por dos razones: por el afán de enriquecimiento rápido y por el menosprecio a la Asamblea Nacional y a la opinión de los nicaragüenses. Es tal el menosprecio que uno de los documentos que enviaron está en inglés, como si la mayoría de diputados y de los nicaragüenses conocen ese idioma.
—Muchos consideran que no es una propuesta seria.
No es ni remotamente seria. Tendría varias razones, pero basta una: ¿quién puede creer que en un año se tendrán estudios de factibilidad de proyectos de infraestructura por cuarenta mil millones de dólares, cuando el estudio de factibilidad de una modesta carretera toma más de ese tiempo?
—¿Cuál es su apreciación sobre las renuncias a la soberanía que contiene el acuerdo?
La propuesta de Ortega es tan lesiva a la soberanía que en la práctica significaría establecer un protectorado a favor de los dueños del canal en prácticamente todo el territorio nacional. Es una propuesta vendepatria.
—Es viable la construcción del Canal Interoceánico en el país o es un juego de Ortega para seguir vendiendo ilusiones?
Serios estudios técnicos deberían establecer si es o no viable el canal. Como esos estudios no se han hecho lo que tenemos hasta ahora es una venta de ilusiones.
No es serio que un gobierno que no es capaz de gestionar el ordenamiento territorial de urbanizaciones que se inundan con el primer aguacero, como ocurrió hace pocos días, y que no logra gestionar bien el único puerto de aguas profundas que tenemos, Corinto; que no limpia a tiempo los cauces, que no proporciona agua potable a toda la sociedad, que no ayuda a los cafetaleros con la plaga de la roya, y tampoco ayuda a los ganaderos a mejorar los porcentajes de parición ni a los campesinos a mejorar la productividad del maíz y los frijoles, se proponga gestionar uno de los proyectos de inversión más grande de América Latina, si no el más grande.
Para que tengamos una idea del despropósito, la ampliación del Canal de Panamá, que es un obra de ingeniería sofisticada y de gran importancia y gestionada por un país que ha manejado el Canal con igual o mayor eficiencia que los norteamericanos, tiene un costo de poco más de cinco mil millones de dólares. ¡Y aquí estamos hablando de cuarenta mil millones!
“Proyecto nonato”

César Úbeda Bravo
El excanciller Francisco Xavier Aguirre Sacasa, quien trabajó 28 años en el Banco Mundial, expresó que no hay justificación para darle un trámite de urgencia a un tema tan sensible y complejo como es un Canal Interoceánico a través de Nicaragua.
“Este proyecto no es nuevo. Tiene una larga historia. La idea de construir un canal en Nicaragua nace hace cuatro siglos cuando Felipe II era rey de España, y se ha retomado varias veces. Y si lo que se quiere es montarlo bien y lograr un consenso nacional alrededor de cómo hacerlo, lo correcto sería seguir el ejemplo que sentó el presidente Martín Torrijos, de Panamá. Antes de proceder con la ampliación del Canal de Panamá en 2006, Torrijos contaba con buenos estudios de preinversión y optó por estimular un debate nacional que culminó en un referéndum en donde casi el 80 por ciento de la población apoyó el proyecto”, indicó Aguirre Sacasa.
Consideró que si hacer el proyecto bien no es el objetivo, y si hay otra agenda política o financiera y la aplanadora del FSLN aprueba el proyecto de ley la semana entrante “a paso de matacaballo”, está seguro que en ese escenario este proyecto no se realizará.
“No existen estudios serios de preinversión que precisen ni su tamaño, ni la ruta a tomar, ni sus componentes, ni su costo, ni su factibilidad financiera y técnica ni como preservar el medioambiente de nuestro país. Sin estos estudios considero que ningún inversionista ni grupo de inversionistas serios apoyarán esta propuesta. El proyecto no levantará, no tendrá tracción. ¡Será nonato!”, aseguró Aguirre Sacasa.
En otro orden, mostró sus dudas sobre la firma china HKC promotora del proyecto. “Entiendo que su socio es una firma china (HKC) que es todo un misterio. Hice una búsqueda en Google sobre ella y no encontré indicación alguna de que tenga ni la experiencia ni la reputación ni el músculo financiero para impulsar un proyecto cuyo costo se estima en US$$40 mil millones. Y la persona que parece estar detrás de HKC, un señor Wang Jing, tampoco ofrece la experiencia ni la solvencia para convencer a nadie que invierta en este proyecto. Según la página web de su empresa, Xinwei, pareciera que él pudiera tener alguna experiencia en el área de telecomunicaciones, pero eso no despierta en mí ninguna confianza de que podría promover un proyecto de canal de US$$40 mil millones, una cifra casi seis veces el PIB de Nicaragua”, añadió.
Criticó que en la iniciativa gubernamental, al concesionario se le entrega “el oro y el moro” dándole un trato fiscal muy generoso, incluyendo exoneraciones e incentivos fiscales y exclusividad para la construcción y explotación del Canal por 50 años, renovable por 50 años más a la entera discreción del concesionario.
“Además, Nicaragua se compromete a renunciar a su inmunidad soberana en caso de una disputa con el concesionario que pudiese pasar a arbitraje. Y ¿qué recibe Nicaragua en retorno? El uno por ciento de las acciones durante la primera década subiendo hasta un 50 por ciento al medio siglo. Además el concesionario se compromete a ‘procurar’ pagarle a Nicaragua la módica cifra de hasta US$$10 millones”, puntualizó Aguirre Sacasa.
El excanciller no descarta que por los momentos difíciles que tendrá Nicaragua, por la disminución de la ayuda venezolana y el contexto internacional, Daniel Ortega esté vendiendo esperanzas.
“De cara a esta situación, estoy seguro que Daniel que es un político sagaz y pragmático— buscará un acercamiento a los socios tradicionales de Nicaragua que abandonaron al país o redujeron su ayuda marcadamente por la retórica que su gobierno manejó y por los reveses en el área de gobernabilidad política que su gobierno auspició. Pero este distanciamiento, producto de años de equivocaciones, no se revertirá en el corto plazo. Allí es donde uno podría concluir que, como político hábil que es, Ortega tratará de venderle a la población esperanza. ¿Y qué mejor vehículo para hacer eso que revivir el sueño más duradero que colectivamente tenemos: la construcción de un Canal Interoceánico? El espejismo de un canal es poderoso. Ya ha generado mucho entusiasmo y expectativas. Y Daniel podría estar apostando a que le permitiría ganar tiempo en los años difíciles que Nicaragua podría enfrentar. ¡En este sentido puramente político puede ser rentable el canal aunque nunca arranque!”, concluyó.
Ver en la versión impresa las páginas: 5 A
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