Luis Sánchez Sancho

El fin de las Danaides

“Al fin, ¿cuál fue el final de la historia de las Danaides?” me preguntó un lector, refiriéndose al relato de la semana pasada.

Quienes me leyeron el viernes anterior recordarán que relaté la historia de las cincuenta hijas de Dánao, las llamadas Danaides, quienes fueron obligadas a casarse con los cincuenta hijos de Egipto, hermano de Dánao y por lo tanto primos hermanos de ellas.

Pero las Danaides odiaban a los hombres. Ellas padecían el complejo de misandria (es decir, sentimiento de odio a los hombres por el hecho de ser varones), y en la noche nupcial los asesinaron a puñaladas a todos, menos a uno. Una de las Danaides, Hipermestra, no mató a Linceo, el primo que le tocó por marido, porque la respetó y no la obligó a consumar el acto sexual que era tan aborrecido por ellas.

Sin embargo la historia no terminó allí. Las Danaides fueron perdonadas y purificadas por Zeus. Entonces Dánao, quien no tenía hijos varones ni quería que su linaje terminara, obligó a las hijas a que se volvieran a casar para que le dieran nietos.

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Cuando las Danaides murieron, sus almas se presentaron ante los jueces de los infiernos —Minos, Éaco y Radamante— para ser juzgadas y destinadas al lugar que estos decidieran. Las Danaides alegaron que habían sido perdonadas y purificadas en vida por Zeus, y por tanto debían ir a los Campos Elíseos a gozar la felicidad perenne, pero fueron enviadas al Tártaro, el sitio de castigo eterno.

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Mas, después del abominable crimen que habían cometido las Danaides al asesinar a sus esposos y primos, ¿quién querría casarse con alguna de ellas? Todos los hombres temían ser asesinados como los hijos de Egipto.

Para entonces Dánao se había convertido en rey de Argos, tenía mucho poder y riqueza y a fin de que sus hijas encontraran esposos las dotó de tesoros para que los dieran a los hombres que se casaran con ellas, aparte de garantías de que no serían asesinados. Así fue como las Danaides se pudieron casar y sus hijos fueron llamados Dánaos.

Mas tampoco terminó allí la historia de las Danaides. Linceo, el único de los hijos de Egipto que salvó su vida porque Hipermestra lo perdonó, había huido de Argos después de aquellos trágicos acontecimientos. Pero Linceo no olvidó lo acontecido ni perdonó la degollina de sus hermanos.

Algún tiempo después Linceo volvió al frente de un poderoso ejército, se proclamó rey de Argos y ordenó la ejecución de Dánao y sus hijas. No perdonó ni siquiera a Hipermestra que le había salvado la vida, porque temía que la muchacha pudiera después vengar a sus hermanas de alguna manera. (Cabe mencionar que según una versión alternativa de este mismo mito, Linceo volvió pacíficamente, perdonó a las Danaides a cambio del trono de Argos y consumó el matrimonio con Hipermestra).

De todas maneras, cuando las Danaides murieron sus almas como las de todos los difuntos se presentaron ante los tres jueces de los infiernos: Minos, Éaco y Radamante, para ser juzgadas y destinadas al lugar que estos decidieran. Las Danaides alegaron que ellas habían sido perdonadas y purificadas en vida por Zeus y que por lo tanto debían ir directamente a los Campos Elíseos, el lugar maravilloso a donde iban las almas de quienes en vida habían hecho méritos para gozar la felicidad eterna.

Pero los inflexibles jueces de los infiernos determinaron que ni los dioses podían perdonar el monstruoso crimen que las Danaides cometieron. Y las enviaron al Tártaro, el lugar de castigo en los infiernos donde son encerrados los grandes criminales, para que sufran eternamente los suplicios que merecen. Y desde entonces, en el Tártaro, las Danaides se afanan acarreando agua para llenar un tonel sin fondo que nunca se llena. En ese mismo lugar temible se encuentran otros célebres criminales, como Procusto, Tántalo, Sísifo y muchos otros más, pues era ley de los dioses que el crimen que no se pagaba en este mundo, inexorablemente se tenía que pagar en la otra vida.

Columna del día Opinión Egipto archivo

COMENTARIOS

  1. Jaime Pasquier Romero
    Hace 13 años

    Se ha pretendido que este castigo no es mas que un simbolo. En realidad, las Danaides habrian llevado a Grecia, procedene de Egipto, el arte de cavar pozos e irrigar la tierra.

  2. VICTOR ORTEGA
    Hace 13 años

    una exquisita leccion de literatura mitológica griega. Muchas gracias Sr. Sánchez, es bueno tocar esos tópicos como cultura universal.

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