“Nicaragua se ha confiado en el VIH”

Diariamente siete mil nuevas infecciones del VIH ocurren en el mundo. Aunque la cifra es alarmante, en Nicaragua, de acuerdo con Ramón Rodríguez, especialista en el tema, no existen datos públicos suficientes que aporten a una mejor educación al respecto y den una valoración actual sobre la epidemia en nuestro país. Rodríguez aborda también en esta entrevista sobre cómo está Nicaragua en el tema de VIH después de 30 años de haber sido descubierto el virus y a seis meses de haber sido promulgada la nueva Ley 820.

 Por Róger Almanza G.

RAMÓN EUGENIO RODRÍGUEZ ESPECIALISTA EN VIH

Diariamente siete mil nuevas infecciones del VIH ocurren en el mundo. Aunque la cifra es alarmante, en Nicaragua, de acuerdo con Ramón Rodríguez, especialista en el tema, no existen datos públicos suficientes que aporten a una mejor educación al respecto y den una valoración actual sobre la epidemia en nuestro país. Rodríguez aborda también en esta entrevista sobre cómo está Nicaragua en el tema de VIH después de 30 años de haber sido descubierto el virus y a seis meses de haber sido promulgada la nueva Ley 820.

:::Seis meses de una nueva ley que promociona y promueve los derechos de las personas que viven con VIH… pero sigue sin pasar nada tan relevante al respecto.

Fue publicada a fines del año pasado, es la Ley 820, de Promoción Protección y Defensa de los Derechos Humanos ante el VIH/Sida para su Prevención y Atención, fue publicada en La Gaceta número 242 del 18 de diciembre y derogó por completo a la anterior, la 238. Pero aún me sorprende que muchos grupos, incluso de activistas, no la promocionen. Lamentablemente a este tiempo aún no es conocida, tanto así que en una reciente feria del día de la solidaridad se estaba entregando la anterior ley que ya está derogada.

:::¿Qué debilidades fueron superadas con esta nueva ley?

La 238 ya tenía más de diez años. Tuvo su función pero ya estaba rezagada, porque si hay algo que incluso han declarado los epidemiólogos es que el virus es muy audaz y la marcha que tiene a veces es totalmente incontrolable. En ese sentido, la ley ya no estaba en sintonía con el avance que ha tenido el virus y la respuesta que se estaba dando y sobre todo que carecía de enfoque de derechos humanos, y se llegó a la conclusión de que sin este enfoque se tenía una respuesta ineficaz.

:::¿En un tiempo determinado la Ley 820 caducará también?

Creo que primero debe celebrarse que Nicaragua se actualizó en materia legislativa vinculada con VIH y derechos humanos. Trascendió también el hecho de que ya no sirve mucho una respuesta o atención solo desde el punto de vista médico que ha sido un error en todos los países, ver el VIH exclusivamente desde el punto de vista de salud. Descartar por completo toda la importancia que daría contar con buena legislación, con divulgación, operadores de justicia formados y capacitados en su aplicación de la protección y defensa de los derechos humanos de las personas que pueden verse afectadas directa o indirectamente por la epidemia. Creo que vale la pena celebrar que se tiene una nueva ley.

:::¿Qué derechos especiales tiene una persona con VIH o sida?

La verdad es que se debe replantear ese punto porque en este país y en cualquier otro se tienen derechos no precisamente porque se tenga VIH. Ante todo se tiene derecho porque sos persona. Más que derechos diferentes es tener en cuenta que estamos frente a una epidemia que, distinta al resto de epidemias que podemos hacer alusión, está cargada de estigma y discriminación. Naciones Unidas ha destacado que hoy por hoy lo que está matando más no es el virus en sí, sino el estigma y la discriminación, en las escuelas, trabajos, en la comunidad, en la familia, etc.

:::Entonces no ha servido de nada los millones de dólares que se invierten en información sobre este tema…

Creo que básicamente lo que ha faltado es mayor creatividad en prevención y optimizar y hacer el mejor uso de los recursos, sea a nivel nacional o con los fondos de la cooperación. Muchos activistas vinculados con este tema no conocen la ley que está vigente y ni se diga de las directrices internacionales, son elementos importantes. No hay realmente conocimiento completo sobre la epidemia. Más que dinero perdido, creo que no se ha utilizado en lugares donde más correspondía. Estamos en el 2013 y aún no se puede contar con información precisa de la epidemia en el área rural, nos hemos quedado en el sector urbano como que si el VIH solo se puede adquirir en las ciudades. No se ha logrado conciliar la cosmovisión de los pueblos indígenas con el sistema nacional de salud y particularmente con la atención de las personas viviendo con VIH. No es cierto que en Nicaragua existe realmente atención, cuidado, apoyo y prevención relacionado con VIH en las dos regiones autónomas de la costa Caribe. Estas personas están teniendo serias dificultades en tener acceso a su tratamiento, en el mejor de los casos tienen que viajar muchas horas para conseguirlo.

:::El Gobierno puede no estar de acuerdo con lo que dice. Ellos hablan mucho de esa “restitución de derechos”…

Cada vez que escucho esa expresión por parte de personas del Gobierno me sorprendo, porque me doy cuenta que no están enterados de la trascendencia que esto significa desde el punto de vista técnico y jurídico. Este término es mucho más amplio de lo que ellos se imaginan. Incluso va más allá que regalar láminas de zinc o dar la terapia antirretroviral, no es cierto que es restitución de derechos. Se trata de acceso universal, debe haber prevención, tratamiento y apoyo.

:::¿Cuántas personas están en tratamiento?

Según las cifras oficiales son 2,190 personas que a finales del 2012 estaban en tratamiento. Pero lo importante sería saber si estas personas han sido adherentes al tratamiento, si lo están tomando cumplidamente, si no tienen problemas de alimentación, si no están siendo discriminados, si sus hijos no están siendo discriminados en el sistema educativo.

:::¿A qué se refiere con adherentes al tratamiento?

A que no les esté haciendo efecto como se debe. Un tema que se deja de lado es el aspecto psicosocial. Las personas con VIH pueden no ser adherentes al tratamiento por las consecuencias emocionales que les trae el estigma y la discriminación.

:::Antes era más escandalosa una muerte por VIH…

Una persona viviendo con VIH, incluso en un país pobre como el nuestro, no tendría que llegar a la etapa sida, porque la terapia antirretroviral permite esto. Otro ejemplo es que hoy por hoy las mujeres embarazadas con VIH pueden ser tratadas para que su hijo nazca libre del virus. Aún en Nicaragua se sigue pensando que VIH o sida es sinónimo de muerte y la ciencia está apuntando a todo lo contrario. Hay personas en Nicaragua con más de diez años en tratamiento y pueden continuar viviendo y seguramente no fallecerán por una enfermedad relacionada con el sida.

:::¿Cuántas personas están infectadas en el país?

Los datos oficiales señalan que son 7,875 a finales del 2012.

:::Toda cifra oficial tiene un subregistro…

Un dato muy importante. Todas estas personas fueron detectadas porque se hicieron la prueba, es el primer elemento a tomar en cuenta. La gente que no se hace la prueba y tiene el virus, no se sabe en qué condición del virus están. Por lo tanto, la cifra oficial de más de siete mil infectados es un subregistro de subregistros. Onusida (Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida) determina en sus proyecciones que por cada persona que inicia tratamiento hoy, dos adquieren el virus.

:::Está la impresión de que después de treinta años la epidemia sigue igual… es decir, hay más infectados pero no se logra detener.

Es importante saber que sí hay avances. Hoy por hoy, el estigma con que la enfermedad comenzó de que solo a personas homosexuales les afectaba es falso, incluso surgían nombres como “el cáncer rosa” pensando que era una enfermedad de homosexuales. A treinta años de la epidemia ya debería insistirse más, y la población debe estar clara que VIH y Sida no es sinónimo de muerte y una persona infectada pero con tratamiento retroviral puede vivir.

:::Ahora ese estigma se ha ampliado… las personas infectadas continúan con el miedo de que alguien sepa que tienen el virus.

Claro, es parte de lo que no se supera y es culpa de la discriminación que sufren. No es lo mismo decir que tienen diabetes o cualquier tipo de cáncer a que tienen VIH o Sida, por una sencilla razón, es un virus adquirido y que está ligado al sexo y el sexo lamentablemente es un tema tabú en nuestra sociedad.

:::No se puede controlar la velocidad con que se propaga el VIH…

Las estadísticas de Naciones Unidas indican que son siete mil nuevas infecciones diarias en el mundo, un gran porcentaje a jóvenes y en el caso de Nicaragua es la población económicamente activa.

:::¿Es este el rostro del VIH en Nicaragua, un rostro joven?

Sobre todo joven. Los mayores infectados están entre los rangos de entre 15 y 39 años de edad, es un dato hasta final del 2012. El virus continuará avanzando en este sector poblacional u otro en la media que no se tenga acceso a verdadera educación de salud sexual y reproductiva. Si en las escuelas no se enseña bondades como las del preservativo para prevenir el VIH, los jóvenes seguirán infectándose, porque no es cierto que dejarán de tener relaciones sexuales, a veces incluso clandestinamente por su orientación sexual. También tiene rostro de mujer porque a muchas mujeres no les resulta sencillo negociar el uso del condón con su pareja y puede ser fácilmente víctima de violencia en este sentido y por eso es que las estadísticas apuntan que las mujeres amas de casa están siendo infectadas cada vez más.

:::La Ley 779 no aborda este aspecto de la violencia…

Claro. La Ley 779 ahonda muy poco sobre este tema. Esta ley no profundiza la relación entre VIH y violencia. Paradójicamente hoy por hoy las universidades participan muy poco en la respuesta a la epidemia, y es aquí donde está un porcentaje importante de la juventud del país.

:::¿Las penitenciarías del país entran en estas estadísticas?

En Nicaragua el problema todavía es mayor porque no hay cifras actuales sobre este dato. En las penitenciarías del país donde hay mucho sexo y sexo donde te encontrás un grupo poblacional del que se habla poco o nada en Nicaragua y son los llamados HSH que son hombres que tienen sexo con hombres y que no se identifican como homosexuales. En las penitenciarías no hay estadísticas de cómo está la epidemia y quiénes están en tratamiento.

:::Pero a lo interno de las penitenciarías deben llevar algún registro al respecto…

Me gustaría pensar que sí. Que al menos los que ya están detectados como VIH positivo estén en tratamiento o que la realización de las pruebas rápidas tendrían que ser permanentes en las penitenciarías, igual el uso de preservativos en las visitas conyugales. Imagina una mujer que llega a visitar a su esposo y que viene de una comunidad lejana, quién garantiza que esa no sea una relación de riesgo. Esta es la situación de los privados de libertad.

:::¿Para los especialistas es importante tener acceso a estos datos?

Claro, pero las barreras son grandes y creo que los periodistas saben mucho a lo que me refiero. En este momento es muy difícil acceder a información pública. El Ministerio de Salud (Minsa) debe publicar continuamente estos datos y no lo hace, por lo tanto en el país se conoce muy poco de la epidemia y quizá esa sea una de las razones por las que no se trabaja en los temas que se debería.

:::¿Nicaragua está en pañales en el control del VIH?

Nicaragua se ha confiado mucho en el VIH, se ha confiado mucho en estas cifras y ha perdido de vista que esto es un subregistro, sino cómo se explica que Honduras, que está muy cerca, tiene tres o cuatro veces esta cifra estando geográficamente a un paso. No se requieren estudios epidemiológicos sesudos para saber que las cifras nuestras son muy conservadoras. El Gobierno a veces anuncia que ha hecho trescientas mil pruebas en el año, pero esto es muy poco si se hace el cruce de número de pruebas realizadas versus el número de habitantes en el país, te das cuenta de que son muy pocas. El VIH se le recuerda a la gente a veces solo desde el punto de vista festivo. El desconocimiento es tal en Nicaragua que la gente sigue pensando que el virus se puede transmitir al compartir cubiertos o usar los mismos servicios higiénicos.

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