Por Amalia del Cid
Es uno de los mejores bateadores del beisbol nicaragüense y uno de los jugadores estrella del renacido equipo de los Dantos. Se trata de Ofilio Castro, vanidoso, pasivo y poco hacendoso.
::: ¿Por qué Ofilio?
Por un tío que murió.
::: ¿Te gusta?
Sí y no… No es muy común…
::: ¿Un recuerdo de tu niñez?
Cuando se fregó el bus de la escuela, me preguntaron la dirección de la casa y no me la sabía. Mi familia todavía se ríe.
::: ¿Siempre te gustó el beisbol?
Desde la barriga de mi mamá.
::: ¿Sabés cocinar?
No me muero de hambre, pero en mi casa no hago nada.
::: ¿Qué trabajo doméstico te gusta hacer?
Nada (ríe).
::: ¿Cuál es tu pecado capital?
La vanidad.
::: ¿En qué sos vanidoso?
Voy a la barbería dos veces por semana, tengo perfumes y cremas para el gimnasio y para salir, spray para el cuerpo… ¿Qué más querés? (ríe).
::: ¿Te echás perfume para ir al gimnasio?
Y para jugar también (ríe).
::: ¿Tu mayor virtud?
Me adapto a cualquier situación.
::: ¿Y tu mayor defecto?
A veces callo las cosas… me las guardo.
::: Un día vas a explotar…
No exploto, soy muy pasivo.
::: ¿Nunca le has pegado a alguien?
Sí… ya me he agarrado (ríe).
::: Entonces no sos tan pasivo…
Lo soy, pero cuando llego a mi límite…
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