Rápido y furioso 6

La última entrega en la franquicia Rápido y Furioso es otro éxito del cruce entre marketing y demografía. El reparto parece las Naciones Unidas de lo “cool”: Paul Walker representa a los blancos caucásicos, Vin Diesel trae el poder italoamericano, Michelle Rodríguez a los latinos, Ludacriss y Tyrese a los afroamericanos, la israelí Gal Gadot trae a los judíos y Sung Kan, hijo de padres coreanos, sirve de imán para el mercado asiático. Asumo que lo hacen pasar por japonés, pues aspira a un futuro retiro en Tokio. ¡Todo el mundo puede identificarse con los héroes!

La última entrega en la franquicia Rápido y Furioso es otro éxito del cruce entre marketing y demografía. El reparto parece las Naciones Unidas de lo “cool”: Paul Walker representa a los blancos caucásicos, Vin Diesel trae el poder italoamericano, Michelle Rodríguez a los latinos, Ludacriss y Tyrese a los afroamericanos, la israelí Gal Gadot trae a los judíos y Sung Kan, hijo de padres coreanos, sirve de imán para el mercado asiático. Asumo que lo hacen pasar por japonés, pues aspira a un futuro retiro en Tokio. ¡Todo el mundo puede identificarse con los héroes!

No hay sutilezas culturales, profundidades psicológicas o complicaciones narrativas. Los diálogos son simples herramientas para enlazar secuencias de acción y plantar conceptos básicos, amables para la audiencia masiva: la palabra “familia” se repite muchas veces. ¡Todo el mundo tiene una! Sin embargo, el verdadero elemento motivador es la sensación: carrocería de brillantes colores, el rugido de los motores, metal chirriando contra metal, o estrujándose contra concreto. Buenos y malos, todos atractivos, se precian de llevar las cosas “to the next level”. Ese es el credo de la franquicia: el siguiente nivel, que al final, termina pareciéndose mucho a todos los niveles anteriores.

Después del gran robo perpetrado en The Fast and the Furious 5 , la pandilla se reúne cuando el agente Hobbs (Dwayne Johnson) convence a Dominic (Vin Diesel) de colaborar en la cacería de unos mercenarios que han ejecutado un espectacular asalto vehicular en Moscú. Una foto implica a Letty (Michelle Rodríguez), quien supuestamente había muerto en una aventura previa.

Esta pieza de escapismo solo funciona si uno se rinde completamente ante ella. Cuando Hobbs asegura que “Londres es la peor ciudad para cometer un crimen: en cada calle hay una cámara de seguridad”, yo no podía dejar de pensar en el brutal asesinato de un soldado, perpetrado por un par de extremistas a plena luz del día. La violencia verdadera contamina a la ficticia. Esto no es culpa de la película. Sin embargo, su ficción no tiene asidero en el mundo real, mas allá de proveer ocasionales vistas postaleras. No se ciñe a las leyes de la física, con los héroes sobreviviendo a aparatosas colisiones una y otra vez.

La dependencia en la hipérbole conduce al cansancio. Cada secuencia de acción debe superar en logística y destrucción a la antecesora. La escena revelada en los tráilers, con una tanqueta aplastando carros en una autopista, es superada en el clímax. Con creces. Los actores no tienen nada más que hacer que proyectar su imagen. Esta es la película perfecta para pasarla chateando en el teléfono celular, dirigiendo la mirada a la pantalla grande solo cuando un ruido intenso captura el oído. No tiene que ponerle atención, del todo.

Será prodigiosamente popular. La función a la cual asistí convocó a adolescentes, niños, adultos, parejas de la tercera edad e incluso un bebé. El bebé no llegó por sus propios medios, pero es como si lo hubiera hecho. No me resiento que la gente encuentre entretenimiento, pero sí me preocupa la homogenización infantilista de la cartelera local. A pesar del músculo, la violencia, y las chicas en tanga que siempre escuentran un coche deportivo alrededor del cual bailar, Rápido y Furioso 6 está hecha para que un niño de 5 años la entienda. Lo peor es que es el único estreno de la semana. Si quiere ver algo más sustancial, no lo encontrará en el cine. También anticipo con horror cómo más de un idiota, inspirado por la película, jugará a ser Dominic Toretto en las carreteras de Managua. Y con la misma impunidad.

La Prensa Domingo Rápido archivo

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