Vladimir Vásquez
Xinwei, la empresa china que iniciaría operaciones a finales de año en Nicaragua, podría gozar de una amplia ventaja frente a las otras empresas de telefonía, según denunció el diputado Eliseo Núñez.
Estas torres son instaladas por las más de 18 empresas que operan en el país, pero necesitan que las empresas de telefonía pidan los permisos para poder hacer la instalación.
Para mejorar la cobertura de telefonía celular e internet, Castillo aseguró anteriormente que se necesitan por lo menos otras 1,300 antenas para cubrir el territorio nacional.
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La empresa, según el legislador, no tendría que invertir en torres para instalar sus antenas, solo alquilaría un espacio en las que ya existen.
El director de Telcor, Orlando Castillo, reconoció que la empresa tendrá que hacer menos inversiones, pero explicó que esto también aplicaría para cualquier otra empresa que venga a invertir a Nicaragua.
El gerente general de la empresa de telefonía Claro, Roberto Sansón, dijo que no se trata solo de alquilar el espacio a las nuevas empresas, si no que también se debe valorar la cantidad y el tipo de equipos que utilizarían para emitir su señal.
En la Ley de Antenas que se discute, se pretende dejar claro que esto será un proceso de negociación entre las empresas, pero, según Núñez, no se puede hablar de un diálogo entre empresas cuando Claro y Movistar “tienen una pistola en la cabeza”, e incluso “una amenaza de suspenderles la licencia si no aceptan lo que pide la empresa china”.
La presidenta de la Comisión de Infraestructura de la Asamblea Nacional, Jenny Martínez, aseguró que el proceso de consulta avanza para poder aprobar la Ley de Antenas.
En los próximos días, dijo, seguirán reuniéndose con otros sectores involucrados para pedir sus aportes a la norma.
Lo que parece seguro es que quedará establecida la ventanilla única que manejará Telcor y donde llegarán las empresas a hacer las solicitudes de permiso para instalación de torres, simplificando el proceso para los solicitantes.
Anteriormente, las instituciones como Marena o el Minsa, debían dar permisos individualmente.
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