Luis Eduardo Martínez M.
“Lo que él quiere es estudiar en alguna escuela de arte y yo quisiera ponerlo, pero todavía no sabemos si eso será caro”, dice la madre, reconociendo que hasta ahora tampoco han averiguado en qué lugar exista una escuela de ese tipo.
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En menos de veinte minutos sus hábiles manos transforman la arcilla en una pequeña imagen. Una vez que el barro seca, sirve la pintura de cualquier tipo para darle color a Nuestra Señora de Fátima, la figura que moldea en el corredor de la humilde vivienda en Molino Norte, tres kilómetros al norte de la ciudad de Matagalpa.
Mientras esculpe la imagen, Johnny Francisco Montenegro Galeano, el niño de 12 años que cursa el sexto grado de primaria, enfatiza: “Quiero ser artista, es mi sueño”.
Le inspiran los santos y en un pequeño altar, dentro de la vivienda, están algunas de sus obras: San Martín de Porres, Nuestra Señora de Guadalupe, San Expedito, entre otros.
“Una vez estaba enfermo, le pedí a San Expedito y él me curó. También una vez me picó una culebra, mi abuelita Reina Montenegro pidió a la Virgen y me curé. Tenía como 6 años yo”, relata Johnny sobre su inspiración en los santos católicos.
Nunca fue a escuelas de arte o algo por el estilo, reconoce Ada Francis Galeano Montenegro, la joven madre del niño, contando que la inspiración de Johnny está relacionada con la fe católica inculcada por generaciones en su familia.
QUEBRABA SANTOS
“Cuando era chiquito, tenía como 2 años, se ponía una camiseta blanca, grande (asemejando una sotana) y decía que quería ser sacerdote, pero más grandecito ya no decía eso, pero le gustaba santiguarse. Mi abuelito estuvo enfermo y el niño iba siempre a darle la bendición”, cuenta la madre.
En tanto, el niño explica que cuando tenía 5 años “mi papá (Everth Johnny Montenegro) me compraba santos, pero yo los quebraba y me dijo que no me iba a comprar más. Entonces le dije que yo los iba a hacer. Así empecé”.
Algunas de las imágenes las ha vendido en 30 córdobas, dice Johnny, agregando que algunos vecinos le han llevado además imágenes de yeso para que él las restaure. Lo hace con barro, pero sostiene que “quedan bien”.
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