Saúl Martínez
En ese momento Presentación Rodríguez, delegado del Marena, confirmó que avanzaban con el proceso administrativo, igual que en la denuncia de la tala de ochenta árboles en La Majada, propiedad de la diputada suplente sandinista Doris García (también originaria de Honduras) a orillas del río Campuzano, en el delta del Estero Real, sitio Ramsar.
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El comisionado mayor José Luis Cárcamo, segundo jefe policial de Chinandega, informó que una comisión compuesta por la Procuraduría General del Medio Ambiente, Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena), Policía y Ejército viajará a Somotillo al sitio donde fueron taladas cerca de cien hectáreas de bosque. La propiedad es de una ciudadana hondureña.
Efectivos del Segundo Comando Militar, Regional Occidente y autoridades de Policía de Somotillo, municipio fronterizo al norte de Chinandega, recorrieron a inicios de la semana parte de las cien hectáreas de bosque.
La propietaria de la finca de tres mil manzanas aledaña a la frontera con Honduras, en el sector San Enrique, Las Cuarentas, sur de Somotillo, dijo a través de un canal local que hizo la solicitud a las autoridades del Ambiente para talar una parte de la finca, cultivar caña para el ganado y el restante trasladarlo a Honduras.
Señaló que debido a la inseguridad estableció el proyecto de sembrar caña puesto que es amenazada por invasores de tierras y aseguró que ochenta traficantes tienen en la mira la finca.
Las autoridades investigarán esta mañana los documentos de un plan de manejo ambiental emitido por Marena que la propietaria y su hermano, originarios del departamento sureño de Choluteca, Honduras, supuestamente poseen.
ENTRE ÁREAS PROTEGIDAS
El subcomisionado David Hernández, jefe de Auxilio Judicial de Somotillo, refirió que la zona denominada Chico León, donde está la finca, se ubica a escasos metros de la frontera con Honduras.
El teniente coronel Felipe Ocón, jefe del destacamento fronterizo quien hizo el primer recorrido con la Policía el lunes pasado, señaló que anterior a este caso la propietaria de la finca se había dedicado a la ganadería en el área protegida de los Llanos de Apacunca y delta del Estero Real y en los sitios donde no habían árboles se cultivaba sandías y melones.
“Constatamos nueve reses muertas porque no hay pasto y dejamos en depósito seis pesados equipos buldócer”, dijo el teniente coronel.
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