El primer ministro británico, David Cameron, llegó este viernes a Sochi, en el sur de Rusia, para hablar con el presidente ruso, Vladimir Putin, sobre la situación en Siria.
Cameron ya «llegó», declaró a la AFP Dmitri Peskov, portavoz del Kremlin.
«Las conversaciones tratarán sobre la situación en Siria», precisó y añadió que también se abordarían otras cuestiones bilaterales.
Los dos hombres se reunían desde las 10:00 GMT. El lunes, Cameron se encontrará con el presidente estadounidense, Barack Obama, en la Casa Blanca.
«Hay una necesidad urgente de empezar una negociación apropiada para forzar una transición política (en Siria) y poner fin a este conflicto, declaró el miércoles Cameron en el Parlamento de Londres. «Hay un número creciente de información limitada pero convincente que muestra que el régimen ha utilizado y sigue utilizando armas químicas, incluido gas sarín, y el espacio de duda no deja de reducirse», agregó.
«Seguiremos actuando en todos los frentes (…) presionando para una solución política», afirmó posteriormente.
Estas conversaciones entre Putin y Cameron se producen en un contexto de intensas discusiones internacionales para buscar una solución a un conflicto que ya ha dejado más de 70,000 muertos en poco más de dos años.
Sobre el terreno, el ejército sirio lanzó este viernes octavillas sobre Quseir, en la provincia central de Homs, en las que pide a los habitantes que abandonen la ciudad rebelde antes de un asalto inminente, afirmó este viernes una fuente militar. «Se lanzaron octavillas por avión sobre Quseir, pidiendo a los civiles que abandonen la ciudad y señalando una carretera acondicionada para la evacuación, ya que el ataque contra la ciudad se acerca si los rebeldes no se rinden», afirmó a la AFP esta fuente, que pidió el anonimato.
Las tropas sirias, apoyadas por combatientes chiitas libaneses de Hezbolá, avanzaron en dirección de Quseir, en manos de los rebeldes desde hace más de un año.
Según varios activistas, la ciudad, a 35 kilómetros al sur de Homs, está rodeada por tres lados por las fuerzas gubernamentales y en su interior se encuentran 25,000 habitantes.
Por su lado, la alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay, llamó este viernes a una acción internacional para poner fin al derramamiento de sangre en Siria, tras varios testimonios de matanzas cometidas recientemente por las tropas de Damasco y sus aliados.
Los testimonios de varias matanzas cerca de la ciudad de Banias «deberían incitar a la comunidad internacional a actuar y encontrar una solución al conflicto, y garantizar que los responsables de violaciones graves de derechos humanos rindan cuentas de sus crímenes», declaró Pillay en un comunicado.
Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), al menos 62 civiles murieron en un ataque en un barrio sunita de Banias a comienzos de mes, tras el asesinato de al menos 50 personas en la población vecina de Baida.
Pillay lamentó las violaciones de derechos humanos en Siria. La alta comisionada reiteró su convicción de que «se han cometido crímenes de guerra y/o crímenes contra la humanidad» y volvió a reclamar que el Consejo de Seguridad de la ONU pida la implicación de la Corte Penal Internacional (CPI). «Tenemos que hacer entender muy claramente al gobierno (sirio) y a la oposición armada que habrá consecuencias muy claras para los responsables de estos crímenes», aseguró.
Además, expresó su satisfacción por el reciente acuerdo entre Estados Unidos y Rusia para encontrar una solución política en Siria.