Juan Carlos Tijerino
Cuando estaba en las celdas de la Dirección de Auxilio Judicial en Managua, Bismarck Ramírez Gutiérrez, el padre biológico del niño asesinado en Tipitapa, le pidió al Señor que lo ayudara. Dos días y ya estaba disfrutando de la ayuda “divina” recibida.
A Ramírez la Policía lo investigó sobre la muerte de su hijo, según el imputado, porque en su momento algún vecino malintencionado le expresó a su expareja que él deseaba arrebatárselo.
También porque el único acusado por ese crimen, Carlos López Figueroa, alias “Huelepega”, lo estaba involucrando.
Por qué razón lo hizo, Ramírez aún lo desconoce, pero señaló que la Policía logró comprobar su inocencia. “Parece que no se quería ir solo, me quiso involucrar, él decía que yo lo había matado con él, yo solo le dije que la Sangre de Cristo me cubre y que investigaran. Cuando nos carearon le decían que me viera a la cara y no podía, se ponía nervioso. No pudo verme a los ojos”, explicó Ramírez.
Otra razón por la que explica que lo detuvieron, es porque el día que desapareció su hijo él no participó en la búsqueda.
“Estaba en la Iglesia cuando me avisaron y yo solo esperé la voluntad del Señor. No me uní (búsqueda) por respeto a la pareja de mi exmujer, porque el muchacho lo ha criado, pero “Huelepega” no quería irse solo”, indicó.
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