Iron Man 3

Hay un arma secreta en la tercera película de la franquicia de Iron Man , y no me refiero a ningún artilugio que Robert Downey Jr. lleve oculto en su traje de hierro. Se trata de Shane Black, el guionista que a finales de los ochenta marcó el cine de acción contemporáneo con Arma Letal . Tras ese momento brillante, cayó en la oscuridad, preso de sus impulsos autodestructivos y los vaivenes del negocio del espectáculo. No es una historia muy diferente a la de Downey Jr., con quien se cruzó en su propia trayectoria de fracaso y redención con Kiss Kiss Bang Bang (2005). La complicidad que establecieron en ese rodaje da frutos en este proyecto, la película más entretenida y satisfactoria en la popular franquicia de Marvel.

Hay un arma secreta en la tercera película de la franquicia de Iron Man , y no me refiero a ningún artilugio que Robert Downey Jr. lleve oculto en su traje de hierro. Se trata de Shane Black, el guionista que a finales de los ochenta marcó el cine de acción contemporáneo con Arma Letal . Tras ese momento brillante, cayó en la oscuridad, preso de sus impulsos autodestructivos y los vaivenes del negocio del espectáculo. No es una historia muy diferente a la de Downey Jr., con quien se cruzó en su propia trayectoria de fracaso y redención con Kiss Kiss Bang Bang (2005). La complicidad que establecieron en ese rodaje da frutos en este proyecto, la película más entretenida y satisfactoria en la popular franquicia de Marvel.

Ha pasado algún tiempo desde los acontecimientos retratados en Los Vengadores (Josh Whedon, 2012), pero Tony Stark sigue sintiendo sus efectos. Ataques de ansiedad lo paralizan ocasionalmente. Su relación con Pepper (Gwyneth Paltrow) sufre por su impulsividad. Es un superhéroe con síndrome de estrés postraumático. Esto resulta particularmente inconveniente cuando una nueva amenaza se cierne sobre el mundo libre. Es un terrorista que se identifica como “El Mandarín” (Ben Kingsley), lanzando amenazas a través de mensajes televisivos que pregonan el evangelio de la destrucción. Mientras tanto, un ejercicio de introspección lleva a Tony de regreso a la noche vieja de diciembre 1999.

Iron Man 3 cumple todos los requisitos del género. Abundan las secuencias de acción de intensidad y calibre creciente. La mayor parte del tiempo son escenificadas con inusual claridad, pero el gran acierto de Black, en su doble capacidad de director y guionista, está en darle suficiente oxígeno a sus actores para construir a sus personajes. Una toma un poco más larga de lo común, o un pequeño gesto observado con calma, hacen una gran diferencia. Downey, en particular, se beneficia de ello. Desde que se convirtió en un baluarte taquillero, su estilo irónico y desenfadado se corrompió en cinismo. Era tejido conjuntivo para enlazar secuencias de acción y efectos especiales. Véase los “Sherlock Holmes” dirigidos por Guy Ritchie, en los cuales el actor dispensa sus chascarrillos con marcada indiferencia.

No en Iron Man 3 . La interacción entre los personajes es tan importante como la destrucción generada por computadoras. Sus motivos son a veces oscuros o contradictorios, pero las relaciones y sentimientos siempre son claros. Esta es una película mecánica que no deja anegado al elemento humano. Es bueno ver a Downey trabajando sin piloto automático. Paltrow y Hall crean caracterizaciones distintivas. Don Cheadle es excelente como un invaluable aliado. La marca de fábrica de Black se distingue en sus destellos de humor, en particular un jocoso giro en el tercio final.

Hay algo perturbador en la película, y tiene que ver con la manera en que el terrorismo ha infectado la cultura popular. El Iron Man 3 que ahora vemos en pantalla habría sido inadmisible en el 2002. Quizás la captura de Osama Bin Laden dio luz verde a minar ese estilo de violencia por afán de entretener. No sé si me siento cómodo con eso, pero supongo que ese es mi problema. También la expansión del “Universo Marvel” acarrea preguntas que socavan la credibilidad. ¿Donde está el resto de “Vengadores” mientras la casa de Tony se derrumba sobre el mar? Olvídenlo. Con estas películas hay que seguir el plan del estudio. Comprar el boleto, no hacer preguntas y disfrutar lo que se pueda.

La Prensa Domingo

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