La locura que llevamos dentro

Aunque vivían juntos, nunca dirigió a su madre más que unas 20 palabras al día. Se llamaba Franz Kafka y era un maestro de la novela psicológica. Fue asediado por la locura, pero, a pesar de ello, o quizá por ello, era brillante.

Por Amalia del Cid

Aunque vivían juntos, nunca dirigió a su madre más que unas 20 palabras al día. Se llamaba Franz Kafka y era un maestro de la novela psicológica. Fue asediado por la locura, pero, a pesar de ello, o quizá por ello, era brillante.

“No puedo hacerte comprender, ni a ti ni a nadie, lo que pasa en mi interior. ¿Cómo explicarte por qué me ocurre todo esto? Ni siquiera puedo explicármelo a mí mismo. Pero tampoco esto es lo principal, lo principal es muy claro: me es imposible vivir una vida humana entre los hombres”, escribió con angustia en una carta dirigida a su amiga y amante, Milena Jesenská.

Se cree que Franz Kafka tenía personalidad esquizoide o padecía el trastorno de la bipolaridad. En cualquier caso, algo es seguro: sufría. Fue un atormentado, como lo son todos los “locos” que viven en un mundo de “cuerdos”.

Pero, ¿qué es la locura? Hoy sabemos que es una “enajenación mental” que implica haber perdido contacto con la realidad debido a procesos neuroquímicos del cerebro, señala Nelson García Lanzas, psiquiatra.

Sin embargo, hace muchos años, en los inicios del cristianismo, la pérdida del juicio fue vista como una manifestación demoníaca. Y más para acá, durante la Edad Media, se le consideró prueba irrefutable de un pacto con el diablo y confirmación de la práctica de la brujería, según cita Roy Porter, experto en la historia de la psiquiatría, en su libro Breve Historia de la Locura .

Finalmente, en el siglo XVI, se comenzó a considerar la idea de que a lo mejor la locura era un mal de origen físico y no un problema del alma. Fue así que más tarde y gracias a pensadores como el filósofo René Descartes, las enfermedades mentales empezaron a ser ubicadas donde siempre han estado: el cerebro.

EL ESTIGMA

Antes las personas que padecían problemas eran rechazadas y vistas como “despojos humanos”; pero eso ha cambiado en la medida que se ha desarrollado la neurociencia, apunta el doctor García Lanzas.

De los años sesenta a la fecha, dice, se han encontrado nuevos fármacos y tratamientos para que el paciente pueda superar sus trastornos mentales, salvo las enfermedades que son crónicas y progresivas, como la esquizofrenia. En esos casos lo único que se puede hacer es controlar los síntomas.

Ya el estigma no es tan fuerte ni los “locos” son atados con cadenas, como lo hicieron con el poeta nicaragüense Alfonso Cortés. Sin embargo, afirma el médico, en Nicaragua las enfermedades mentales aún se ven con desprecio y la gente sigue resistiéndose a visitar al psiquiatra.

En cambio, “el psiquiatra se ha convertido en la primera consulta en países desarrollados. Y no es que todos los europeos estén locos, sino que su nivel cultural les permite asistir a consulta para descartar cualquier problema mental”, explica el médico.

Según él, todas las personas presentan rasgos de personalidad que, aunque no es una regla, en algún momento podrían acentuarse y pasar a ser un trastorno. Este desencadenamiento puede darse, entre otras causas, por predisposición genética, por estrés o por la exposición a un ambiente hostil, algo que puede modificar neuroquímicamente el cerebro y provocar síntomas.

Lo cierto es que todo el mundo, en algún momento, puede sufrir una crisis mental. “Nadie está exento. Y toda persona tiene derecho a entender a fondo las causas por las que esto ocurre”, afirma Gioconda Cajina, psiquiatra. Incluso, agrega, hay quienes se vuelven locos porque interiorizan la personalidad de un personaje de la televisión.

LA CLASIFICACIÓN DE LA LOCURA

En la punta de la pirámide de las enfermedades mentales están la esquizofrenia, el trastorno bipolar y el de consumo de drogas. En ese orden, son los más degradantes del ser humano. Pero, aclara el doctor García Lanzas, de estos tres grupos al que normalmente se ve deambular por las calles es al que está destruido por las drogas.

También están los sociópatas, inadaptados sociales que suelen ser rateros o carteristas; aunque eso no significa que todo ladronzuelo tiene un trastorno mental. Y en el otro extremo se ubican los psicópatas, personas con una inteligencia enorme que actúan con premeditación y pueden llegar a matar o reestructurar para cumplir con sus fines.

Un psicópata piensa con absoluta claridad, apunta el médico. El esquizofrénico no puede hacerlo, porque sus procesos mentales son desorganizados y están afectados por delirios y alucinaciones. Es por esta marcada diferencia que el psicópata puede fácilmente pasar inadvertido en altos cargos, mientras que el esquizofrénico, aunque sea un genio, es tildado de “loco”.

LOS RASGOS

La persona que es capaz de hacer daño a terceros y provoca malestar con su carácter y su comportamiento está dando claros signos de locura. “Y son las más peligrosas, muchas personas no diagnosticadas que están en las estructuras socioeconómicas pueden provocar mucho daño”, asegura García Lanzas.

Por otra parte, están los ya mencionados rasgos de personalidad. Es decir, comportamientos que pueden parecerse a los síntomas de algún trastorno, sin llegar a serlo.

Hay personas con rasgos paranoides. Son extremadamente celosas y desconfiadas, piensan que se les quiere hacer daño y que otros conspiran para perjudicarlas. También están las que muestran rasgos esquizoides; son calladas y tímidas y no se relacionan con nadie, comportamientos que pueden (o tal vez no) ser la antesala de una crisis de esquizofrenia.

En el caso del Trastorno Obsesivo Compulsivo, los rasgos de personalidad están vinculados con la limpieza. La persona se lava las manos a cada momento. O bien, agrega el médico, vive cerrando las puertas y siempre está con la idea de que aún no lo ha hecho.

Pero debe quedar claro que estos rasgos son solo eso. Y una persona, mientras esté integrada a la sociedad y funcione bien en su trabajo, en su familia y como pareja, no está loca, aunque tenga algunos comportamientos que se asemejen a los de un trastorno mental.

Ahora bien, subraya el psiquiatra, se debe poner atención cuando una persona empieza a tener desórdenes de sueño y de alimentación, ya que son síntomas de una alteración emocional que puede facilitar la aparición de cualquier tipo de trastorno.

También hay que tenerle cuidado al estrés. “Un estrés sostenido por mucho tiempo puede desencadenar un trastorno depresivo, ansiedad, malestares por todos lados y hasta episodios psicóticos, si se tiene predisposición genética”, advierte el especialista.

Por otro lado, hay padecimientos mentales que son hereditarios y en algún momento, inevitablemente, tienen que aparecer. Por eso es tan importante visitar al psiquiatra, los médicos recomiendan que se haga una vez al año o al menos una vez en la vida. Existe la costumbre de hacerse chequeos en el corazón; pero al parecer muchos olvidan que el cerebro también es un órgano… y se enferma.

El genio y la creatividad van de la mano con la locura. Son como las dos caras de una moneda, porque “las personas creativas, como las que tienen enfermedades psicóticas, tienden a ver el mundo de manera diferente”, según el psicólogo británico Mark Millar. Otros han ido más lejos al apoyar esta teoría; como el talentoso músico Mikhail Pletnev, quien afirmó que “el genio es siempre esquizofrénico”. Como sea, de algo debemos estar seguros: la humanidad debe mucho a los locos.

Franz Kafka, escritor checo (1883-1924)

El autor de La Metamorfosis y El Proceso tenía personalidad esquizoide. Lo afirman sus biógrafos y se intuye en algunas cartas que redactó. Al papá de su novia Felice: “Vivo en medio de la familia, entre las personas más buenas y cariñosas, más extraño que un extraño. Con mi madre no he hablado en los últimos años ni siquiera veinte palabras al día por término medio; con mi padre casi nunca he intercambiado más que los buenos días. Con mis hermanas casadas y mis cuñados no cruzo palabra y eso que no estamos enfadados”. A su amante, Milena: “Me es imposible vivir una vida humana entre los hombres”.  

Virginia Woolf, escritora británica (1882-1941)

Se suicidó en marzo, a los 59 años, al arrojarse al río Támesis, cubierta con un abrigo lleno de piedras. La escritora sufrió crisis emocionales desde la adolescencia. En su adultez tuvo periodos de gran frenesí creativo, seguidos de episodios de profunda depresión y bloqueo mental. Se piensa que padecía esquizofrenia o tenía el trastorno de la personalidad bipolar. Lo cierto es que mostraba síntomas de ambas enfermedades. Woolf decía oír voces que no la dejaban concentrarse.  

Isaac Newton, científico (1643-1727)

Se afirma que a los 51 años el autor de las teorías físicas sobre la gravedad tuvo una crisis de bipolaridad o de esquizofrenia. Tenía episodios de psicosis, sufría repentinos cambios de humor y escribía cartas delirantes en las que acusaba a sus amigos de cosas que no habían hecho. Newton creció como huérfano. Su padre murió antes de que él naciera y de niño fue separado de su madre. Se cree que ese trauma de infancia pudo influir en el desencadenamiento del brote psicótico que duró unos 18 meses.  

Edgar Allan Poe, escritor estadounidense (1809-1849)

Renovó la novela gótica y su cuento Los asesinatos de la Calle Morgue es considerado la primera historia moderna detectivesca. El escritor era adicto al opio y al alcohol y presentaba inestabilidad mental. Le tenía terror a la oscuridad, sufría episodios de psicosis y estados de paranoia. ¿Cómo concebía él la locura? Aquí un fragmento de su cuento Eleonora : “Los hombres me han llamado loco; pero todavía no se ha resuelto la cuestión de si la locura es o no la forma más elevada de la inteligencia”.  

Vincent Van Gogh, pintor holandés (1853-1890)

Se ha planteado que el artista tenía esquizofrenia, aunque el primer diagnóstico que recibió fue el de epilepsia. Presentaba estados de excitación afectiva que desaparecían tan rápido como aparecían, pensamientos delirantes religiosos y filosóficos, alucinaciones acústicas y alucinaciones ópticas. Estuvo internado en el manicomio de Saint-Rémy, donde pintó su famoso Autorretrato de 1889. La locura se refleja en sus ojos. Van Gogh se suicidó con un tiro de escopeta en el pecho, luego de un frenesí creativo.  

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John Forbes Nash, matemático estadounidense, premio Nobel de Economía,
1994 (1928-actualidad)

Su mente de genio le permitió crear una serie de teorías matemáticas sobre juegos de cooperación. Por más de 50 años sus trabajos se han aplicado a la economía, la política y la biología. Sin embargo, cuando su carrera apenas arrancaba, en los años 50, Nash cayó en los laberintos de la esquizofrenia y su cerebro estuvo gravemente afectado durante dos décadas. El premio Nobel ha denunciado el estigma del que son víctimas las personas que padecen la enfermedad. Su vida inspiró la película: Una mente maravillosa .

Pero es mucho más extensa la lista de genios que en algún momento tuvieron fuertes rasgos de un desorden mental o de lleno cayeron en el agujero negro de la esquizofrenia y la bipolaridad. Entre ellos tenemos a Miguel Ángel Buonarroti, Ernest Hemingway, Leonardo da Vinci, Salvador Dalí, Honore de Balzac, Charles Dickens, Ludwig Van Beethoven, Wolfgang Amadeus Mozart, Charles Baudelaire, Mark Twain, Robert Schumann, Sylvia Plath, Hermann Hesse… y la lista podría seguir.

 

Fuentes: 20 minutos/ El Cultural/ Ensayos sobre Vincent Van Gogh/ Proyecto Saltando Muros/ Biografías.

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