La Granada de hoy

Al año 2000 llegó el boom del turismo. La ciudad se prestó a acoger a los turistas e inversores extranjeros. La democracia llegó con elecciones libre y vigiladas por organismos extrajeron que nos vinieron a decir que si estábamos bien o mal y quién debía de ganar o no. Los sitios históricos y patrimonio nacional se cubrieron con las banderas, colores y consignas de los distintos partidos de la derecha, y la izquierda, y los de centro, y los de todo lo contrario.

Mariano Marín

Al año 2000 llegó el boom del turismo. La ciudad se prestó a acoger a los turistas e inversores extranjeros. La democracia llegó con elecciones libre y vigiladas por organismos extrajeron que nos vinieron a decir que si estábamos bien o mal y quién debía de ganar o no. Los sitios históricos y patrimonio nacional se cubrieron con las banderas, colores y consignas de los distintos partidos de la derecha, y la izquierda, y los de centro, y los de todo lo contrario.

Ni los muros de Xalteva

La ciudad se llenó no de pintas contra la dictadura que antes era una vulgaridad para los oligarcas, y llenaron las paredes de toda la ciudad con sus propias consignas ahora “grafiti” político. Los coches se volvieron el vehículo “típico” del turismo y cambiaron sus precios de servicio y estilo ya no para las labores de transporte cotidiano sino para “city-tours” en dólares americanos, y ahora creo, en euros. Las calles se llenaron de heces (estiércol) de caballos y el ambiente se llenó de polución, bacterias y de gérmenes. El gobierno municipal no se ha enterado de esto y si lo sabe le importa un comino. No hay ley, ni “sheriff in town”. Los inversores compraron las casas, primero las deterioradas por el tiempo y la pobreza, y luego las de los “ricos” que se fueron de la ciudad a las afueras, o a Managua o a Miami.

Ellos las “restauraron” con fachadas del sur de la Florida, kitsch, piscinas y segundos pisos y las pintaron como creen son las casa típicas del tercer mundo caribeño o de América del Sur, al mejor estilo “cubano de la Florida”, causando además el deterioro de las casas vecinas de los habitantes que aún quedamos en el centro de la ciudad y consideramos es nuestro hogar y patrimonio familiar. ¿Qué va a hacer el gobierno municipal? ¿Qué hacen los encargados de los permisos de construcción en control urbano y patrimonio histórico para evitar esta falta de cumplimientos con las leyes del país y el respeto a las mismas? ¿Por qué aceptan pagos sin inspección de las construcciones en el centro histórico de la ciudad? Las calles se llenaron de delincuentes, huelepega y rateros.

Se llenaron los corredores del centro histórico de indigentes, donde duermen y hacen sus necesidades fisiológicas. La Alcaldía que formó hace unos años una policía municipal y que cuenta con unos setenta u ochenta efectivos —no conozco muy bien el número exacto—, decidió mejor “proteger” a la catedral y al palacio episcopal con una verja y así evitar se ensucie la casa del obispo.

Cultura democracia Granada archivo

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COMENTARIOS

  1. Manamanamanagua
    Hace 13 años

    Un poco desorganizado, pero igualmente genial.

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