Ernesto Cardenal
Muchas son las glorias de Chile en el ámbito de la cultura, pero ciertamente Carmen Waugh es una de esas glorias. Basta recordar sus galerías de arte en Santiago de Chile y en Argentina, su participación en foros, conferencias, bienales nacionales e internacionales, su actuación como directora de la Galería Aele en Madrid, la creación del Museo de la Solidaridad Salvador Allende, etc. etc.
En cuanto a Nicaragua, y en lo personal en lo que a mí concierne, quiero recordar en julio de 1980, para el primer aniversario del triunfo de la revolución sandinista, se realizó en Roma un gran evento cultural organizado por latinoamericanos residentes en Europa, al que me tocó asistir. Allí pedí a los artistas presentes la fundación de un museo de solidaridad con Nicaragua, y Carmen Waugh que antes había realizado el Museo de Solidaridad Salvador Allende ofreció hacerse cargo de él. Y así se hizo. Inmediatamente ella se movilizó y empezó a reunir una gran cantidad de obras de arte de artistas latinoamericanos importantes residentes en Europa, muchos de ellos en el exilio.
Se expusieron como 200 cuadros donados en un museo de París, y me tocó inaugurar esa exposición con el ministro de cultura de Francia Jack Lang, y acompañado también por Carmen Waugh que los había reunido.
Pocos días después me tocó inaugurar con Rafael Alberti otra exposición de los pintores latinoamericanos residentes en España. El ministro Jack Lang se encargó del embalaje y del envío de esos cuadros y los de París a Nicaragua (un total de 300 cuadros).
A partir de entonces Carmen se pasó a vivir en Nicaragua como directora del museo y trabajó conmigo estrechamente en el ministerio de Cultura de Nicaragua. Fue un museo que hicimos sin dinero, solo a base de solidaridad, pues no aceptamos ningún cuadro vendido, sino solo donados en solidaridad con la revolución de Nicaragua.
Tal vez este ha sido el mejor museo de arte contemporáneo latinoamericano, y Julio Cortázar escribió que después de haber estado 30 o 40 años en París difícilmente recordaba haber visto una muestra tan excelente de pintura latinoamericana. Y esto se debió sobre todo a Carmen Waugh. Nicaragua le está muy agradecida.
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