Operación Escape se apoya en un clásico escenario de rivalidad fraternal. Estamos en el planeta Baab, donde el paladín es el capitán Schorch Supernova. Lo conocemos mientras desafía un planeta lleno de horripilantes monstruos para salvar a un grupo de adorables bebés. Detrás de él se encuentra su hermano Gary. Presionando botones desde un cuarto de control, Gary es corresponsable anónimo de las hazañas de Scorch. No podrían ser más diferentes. Uno es seguro de sí mismo, vanidoso e intrépido. El otro, pusilánime y miedoso. Mientras uno florece bajo la adoración de multitudes, el otro se refugia en el seno de su familia y los sofoca con su instinto sobreprotector. Cuando Scorch es secuestrado en el planeta Tierra mientras investiga una señal de socorro, Gary se rebela contra su propia naturaleza para ir en busca de su hermano.
La película toma sus claves de diseño de los años cincuenta. El planeta Baab, su tecnología y habitantes parecen juguetes de la era espacial. Con seguridad encantará a los niños más pequeños. Lamentablemente, su guión también adopta otras cosas de la mitad del siglo XX, particularmente su discurso antifeminista. La villana Lena Tackleman es definida como una “mujer de carrera”, que ve de menos a la esposa de Gary por dedicarse al hogar y a su pequeño hijo. Tiene que haber una manera de ensalzar a las mujeres que optan por la maternidad sin sacrificar a las que prefieren otro camino, pero esta película no trata de buscarlo. De hecho, ensalza la bondad de la madre y la pretendida maldad de la profesional. En lugar de criticar estas actitudes anticuadas, la película se apropia de ellas como muletilla para trazar los parámetros de simpatía. Así se dividen los buenos y malos. Niñas, tomen nota.
La masculinidad también está en problemas. Gary es el arquetipo más popular de nuestros días, el padre sobreprotector que debe ser escarmentado. No sé qué le habrá hecho la generación pasada a sus hijos, pero hay una genuina escuela de directores de cine animado resentidos con los padres-helicópteros, desde Buscando a Nemo hasta la reciente The Croods . El pequeño Kip inicia la película idolatrando a su tío. Scorch es un macho alfa, Gary es identificado repetidamente como un “nerd”. En el curso de la aventura aprenderá a apreciar a su padre, pero no antes de que este sea etiquetado como un pesado.
Al aterrizar en nuestro planeta, la película complica sus referencias. Yo pensaba que la decisión creativa del estilo “retro” nos ubicaba temporalmente. El aparatoso choque de la nave con la pantalla de un autocine lleno de carros estilo Lincoln parece reafirmar eso, pero Scorch aterriza cerca de una tienda de conveniencia 7-11 bastante contemporánea. Además, los jóvenes terrícolas que encuentra favorecen un temible estilo de pop electrónico que suena a lo peor de los ochenta, y termina infectando toda la banda sonora.
Quisiera comentar sobre las actuaciones vocales de Brendan Fraser, Rob Corddry, Sarah Jessica Parker, Jessica Alba y Sofía Vergara; pero la proyección a la que pude asistir era doblada al español. La voz protagonista de Diego Luna es anunciada con bombo y platillo al final de la película, mientras sus compañeros de reparto quedan en letra chiquita. Es particularmente molesto cómo la espesura del acento mexicano se modula según el matiz del personaje: cuando son secundarios y con misión de alivio cómico, se les espesa. Cuando son protagonistas, se les neutraliza. Ya no estamos en la época en que los cuervos de Dumbo hablaban como caricaturas de cubanos y mexicanos, pero parece que algunos la añoran.
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