Guatemala/ACAN-EFE
Marco Tulio Álvarez, experto en derechos humanos, compareció ayer como “perito” ante el tribunal donde se juzga por genocidio al general golpista Efraín Ríos Montt, y aseguró que durante la guerra el Ejército mató a miles de niños para “terminar con futuros guerrilleros”, debido a que las Fuerzas Armadas consideraban que la población civil colaboraba con los insurgentes en las zonas del Triángulo Ixil, departamento de Quiché, donde se registraron los hechos.
“El Ejército al entrar a aldeas y encontrar niños, o eran ejecutados o capturados y llevados a cuarteles y dados en adopción”, manifestó Álvarez al presentar las conclusiones de un estudio sobre los padecimientos de los niños ixiles entre 1982 y 1983.
El exjefe de Estado de facto, quien gobernó Guatemala de marzo de 1982 a agosto de 1983, es enjuiciado, junto al también general retirado José Rodríguez, quien se desempeñó como jefe de la Dirección de Inteligencia Militar, como responsables intelectuales del asesinato de al menos 1,771 indígenas de la etnia ixil, que fueron perpetrados por el Ejército en 16 matanzas colectivas, en el marco de la guerra interna de 36 años (1960-1996) que padeció Guatemala.
Álvarez aseguró que cientos de niños, cuyos padres fueron asesinados por los soldados, fueron llevados a los cuarteles militares en donde “les cambiaron nombres o apellidos, y les ocultaban sus raíces, orígenes culturales y familiares”. “En reportes de patrulla (militar) que recoge el plan de operaciones Sofía se confirma que eran igualmente atacados niños y mujeres”, explicó, al referirse a uno de los documentos oficiales del Ejército en los cuales la Fiscalía basa las acusaciones.
“El Ejército utilizaba el término chocolates para referirse a los niños”, y así lo reportaba en los informes que enviaba periódicamente a los mandos superiores, agregó.
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