Lucydalia Baca Castellón
El 40.1 por ciento espera que esta nueva ley obligue a quienes no pagaban a cumplir con su obligación y el 41.7 por ciento confía en que los impuestos sirven para mejorar la vida de los ciudadanos. El 70.8 por ciento estaba de acuerdo en pagar más impuestos, con tal de garantizar la mejoría de los servicios públicos.
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Más de la mitad de la población, el 59 por ciento, considera que existe “poca igualdad” en el pago de los impuestos. Siete de cada diez ciudadanos poseen un conocimiento sobre estos tributos. Cinco de cada diez considera que al pagarlos ayuda a los que menos tienen. Pero ocho de cada diez nicaragüenses están “propensos” a no cumplir sus obligaciones tributarias. Estos son algunos de los hallazgos de la encuesta Cultura Tributaria en Nicaragua: Conocimientos, Percepciones y Valoraciones de los Nicaragüenses Sobre los Impuestos 2011-2012.
El estudio realizado por el Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (Ieepp) durante julio del 2012 incluyó a 1,071 nicaragüenses de ambos sexos y mayores de 18 años, tiene un margen de error del tres por ciento y 95 por ciento de confiabilidad.
Según Adelmo Sandino, consultor del Ieepp, aunque existe poco conocimiento sobre el pago de los impuestos, sí existe un claro conocimiento de las instituciones encargadas de este cobro. El 54.9 por ciento reconoce que la Dirección General de Ingresos (DGI) es la encargada de cobrar los impuestos nacionales y el 84.4 por ciento identifica a las Alcaldías como las encargadas de recaudar los impuestos municipales.
ENGORROSO PROCESO
La investigación también reveló que el 64 por ciento de la población urbana tiene una propensión media a no pagar impuestos y el 13 por ciento de este grupo tiene una propensión alta. Las justificaciones indican que los trámites son excesivos y muy complicados, que las instituciones no ejercen la suficiente fiscalización, que la mayoría no los paga y la corrupción de los funcionarios públicos.
El 33 por ciento de los encuestados señaló a los empresarios de no pagadores y el 23.1 por ciento a los trabajadores por cuenta propia. Al indagar si un mejor uso de estos recursos estimularía a más gente a pagar, siete de cada diez estuvo de acuerdo.
Según Sandino, esto demuestra que la cultura tributaria en Nicaragua está condicionada a los niveles de satisfacción que tienen las personas.
“La gente considera que la DGI no está haciendo lo suficiente para penalizar la evasión… que podría alcanzar hasta un 16 por ciento del PIB, una cifra muy elevada para un país tan pobre como Nicaragua”, señaló Sandino, quien considera que se debe continuar los esfuerzos de modernización, fiscalización y la calidad informativa de la administración tributaria.
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