EFE
Fresa y Chocolate, la película cubana que conquistó al mundo con su canto contra la intolerancia, cumple este año dos décadas de éxito convertida en clásico, con homenajes en varios festivales y hasta una versión musical en teatro.
La historia de la compleja e improbable amistad entre David, un estudiante provinciano, comunista y heterosexual, y Diego, un homosexual culto y escéptico en una Cuba homofóbica, conmovió a los espectadores y llenó al filme de reconocimientos.
Entre otros premios, la cinta obtuvo el Oso de Plata en el festival de Berlín, el Goya en España y la primera y hasta ahora única candidatura al Óscar de Cuba, donde su exhibición atizó el debate contra la intolerancia social, política y cultural en momentos en que el país enfrentaba una grave crisis tras la caída del bloque socialista.
TODO HA CAMBIADO
Sobre ese legado, el realizador Juan Carlos Tabío observó por su parte que “aunque en los sesenta y setenta se desataran, desde posiciones oficiales, campañas represivas contra los homosexuales (…) la sociedad cubana ha avanzado muchísimo en ese aspecto”.
También señaló que “no es lo mismo aceptar la diversidad en las preferencias sexuales que en otras zonas de la vida”.
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