Nectalí Mora Zeledón
Antes del incidente, Dávila había manejado el partido, a pesar que castigaba algunas faltas con diferentes criterios. Óscar Blanco, asistente técnico de Douglas Urbina en el Juventus, se quejó de eso tras ser expulsado por tercera vez en la temporada.
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Las expulsiones se robaron el espectáculo de la Primera División, el fin de semana.
La novena jornada del Torneo de Clausura quedó marcada por el fiel cumplimiento del reglamento de los árbitros. En los cuatro partidos se fueron a los camerinos antes de tiempo nueve jugadores y un entrenador. El pasado sábado desfilaron cuatro y el domingo, cinco.
Los incidentes del primer día tuvieron mayor repercusión. Jugadores se agredieron en el campo y aficionados del Juventus y el Walter Ferreti pasaron a los golpes en las gradas del Estadio Nacional de Futbol.
El árbitro del encuentro, Óscar Dávila, al minuto 86 fue muy pasivo con la primer fuerte entrada por detrás de Josué Quijano (Ferreti) sobre Henry García (Juventus), quien en la segunda falta, de espalda, le dio un manotazo en la cara al agresor.
Esta acción provocó el calentamiento de sus respectivos compañeros de equipos y fanáticos quienes, minutos después algunos, se agarraron a golpes.
“Vamos a tomar medidas extremas. En todos los partidos, sin excepción, vamos a llevar antimotines para colocarlos en la línea que divide cada afición”, expone el comisionado mayor Emilio Rodríguez, secretario del Ferreti.
El directivo del Ferreti culpó a Dávila de todo el incidente. Sin embargo, el equipo falló en la seguridad. Al momento de pleito en las gradas no había presencia de policías hasta 10 minutos después, aproximadamente.
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