Pablo Fletes
Hace tres años la Selección Nacional de Boxeo ganó apenas dos medallas de oro en los Juegos Centroamericanos de Panamá.
Ciertamente es un asunto que debe alertar a las autoridades deportivas nicaragüenses, porque AIBA pretende organizar negocios profesionales con atletas preparados con el presupuesto del Estado.
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A pesar de una promocionada mejor preparación y respaldo, el equipo masculino volvió a repetir con apenas dos medallas de oro, que fueron ganadas por Osmar Bravo en los 81 kilos y José Castro en 91.
El trabajo que realizó la Federación Nicaragüense de Boxeo (Feniboxa), dirigida por el comisionado Diógenes Cárdenas, no dio los frutos esperados. El boxeo volvió a fracasar al quedar relegado al tercer puesto en la tabla general de este deporte.
Incluyendo resultados en ambos sexos, Costa Rica quedó en el primer lugar con 6 de oro, 1 plata y 8 bronce. Guatemala quedó con 5-4-8, mientras que Nicaragua quedó con 3-5-7, porque Keyling Osejo fue la única mujer pinolera que ganó en el boxeo.
Estos resultados deben significar una nueva campanada de alerta para la dirigencia de este deporte, porque a pesar del buen elemento que existe a nivel nacional no logran dominar a nivel centroamericano.
Históricamente, el boxeo olímpico de Nicaragua ha sido el mejor de Centroamérica. Pero ahora Costa Rica y Guatemala han tomado la batuta, El Salvador invierte mucho en su preparación y el promocionado prestigio que se tiene en el país está quedando por el suelo.
Quizás es tiempo de hacer ajustes en la Selección Nacional, dar cabida a nuevos atletas, entrenadores, una mejor inversión y hasta un cambio de mentalidad de los mismos directivos, o cambiarlos, porque nuestro boxeo olímpico va de mal en peor en el istmo.
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