Edgard Rodríguez
¿Y las instalaciones? Esa ha sido quizá la pregunta que de forma automática nos hemos hecho desde el propio instante en que se informó que Nicaragua había ganado la sede de los Juegos Centroamericanos del 2017.
Quizá habría que agregar otra buena cantidad de preguntas naturales ante el enorme reto que el Comité Olímpico Nicaragüense ha colocado sobre sus hombros, pasando por la obtención de los fondos, factor clave para materializar la intención.
Pero una inquietud que puede pasar inadvertida y que es decisiva en el éxito o fracaso del proyecto, son los atletas con los que pensamos participar. A la luz de lo que se ha hecho en San José, el panorama es sombrío.
Actualmente Nicaragua es penúltima en los Juegos de Costa Rica y el chance de mejor se han extinguido. Ya solo estamos delante de Belice en la tabla de medallas.
Y buena parte de los atletas con los que se ganó medalla ahora, no estarán para el 2017. Son muy veteranos.
No subestimo el asunto de las instalaciones, que es una carencia enorme. Pero si se consiguen los recursos y se trabaja con tiempo, se puede resolver esa necesidad. Pero construir atletas de buen nivel cuesta muchísimo.
Y esta carencia de los atletas va vinculada a otra. ¿Y los dirigentes? Estamos llenos de dirigentes que anteponen sus intereses personales a los de su deporte. De ellos se debe salir. Con semejante reto, hay que comenzar a trabajar ya. Y una de las primeras medidas es revisar seriamente cada federación.
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