VATICANO/AGENCIAS
Sin un candidato claro como favorito, 115 cardenales, de 50 países, participan en el cónclave de hoy y que tendría que ser corto si se cumple la tendencia reciente, pero siempre puede haber sorpresas. Las estimaciones más optimistas de vaticanistas y expertos predicen dos o tres días de cónclave, duración equivalente a la elección de dos días (cuatro votaciones) que en 2005 eligió a Benedicto XVI.
Tras la dimisión histórica de Benedicto XVI por “falta de fuerzas” el 11 de febrero, los cardenales acordaron por “amplía mayoría” esta fecha para encerrarse en la Capilla Sixtina, determinación que según los vaticanistas podría indicar las ganas de tomar rápidamente una decisión. De los 115 cardenales con derecho a voto, 69 nunca habían participado en un cónclave.
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El cardenal sudafricano Wilfrid Napier, quien participó en el cónclave de 2005, no está tan seguro de que este será corto. “Estamos preparados para entrar en el cónclave y será más largo que el último”, aseguró ayer tras la última reunión previa de los cardenales. Hoy se realizará una votación. Si es necesario un segundo día se realizarán cuatro votaciones diarias.
Los cardenales iniciaron el día con una misa en la Basílica de San Pedro, luego regresarían a su hotel en el Vaticano, y a las 9:30 de la mañana (hora de Nicaragua) comenzaría la procesión desde la Capilla Paulina a la Capilla Sixtina, donde hacen su juramento e iniciaría la primera y única votación. Si surge el nuevo papa, saldría a la una de la tarde (hora de Nicaragua) humo blanco. El humo será negro si no hay nuevo pontífice.
LATINOAMÉRICA CUENTA
Si Benedicto XVI hizo de la llamada nueva evangelización de Europa, una de las misiones fundamentales de su pontificado, Latinoamérica puede marcar la pauta del nuevo papa. La prensa italiana coloca al brasileño Odilo Scherer como uno de los principales favoritos a ocupar la silla de Pedro.
Scherer, arzobispo de Sao Paulo, ha copado las portadas de los diarios italianos como uno de los principales papables junto con el italiano Angelo Scola. De los 115 cardenales electores, 19 son de Latinoamérica, la segunda región en número de representantes detrás de Europa.
De hecho, Brasil será uno de los primeros destinos del nuevo papa, que presidirá la Jornada Mundial de la Juventud en Río de Janeiro entre el 23 y 28 de julio.
El número de sacerdotes y religiosos no es muy alto. Son casi 70,000 de un total de 415,000. Lo que supone un religioso por cada 7,000 fieles aproximadamente.
“Latinoamérica no tiene el 40 por ciento de los cardenales”, consideró el cardenal chileno Javier Luis Errázuriz sobre el peso de la región en el cónclave. “En estos momentos no se piensa en el origen, sino en la persona que tenga la cercanía con Dios, de amor a la gente, a los más pobres, capacidad de predicar el evangelio en el mundo, de entender a la juventud y de acercarla a Jesucristo”. “Son esas las categorías que se manejan”, añadió.
Según algunos analistas, los obispos latinoamericanos han llevado posiciones de renovación, acercamiento a la gente, desafíos. Pero la Iglesia identifica problemas en la región, como el crecimiento de un tipo de religiosidad popular alejada de la doctrina eclesial, entre ellos el culto a la Santa Muerte en México.
“El problema principal es el del sincretismo entre antiguas formas religiosas precolombinas, no cristianas obviamente, y el cristianismo. La incompatibilidad es total, pero hay que saberlo mostrar”, consideró Josep-Ignasi Saranyana, miembro del Pontificio Comité de Ciencias Históricas del Vaticano.
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