CIUDAD DEL VATICANO/AFP
“Están divididos por temas y no tanto entre progresistas y conservadores”, sostiene el historiador Alberto Melloni, autor del libro El cónclave , quien criticó la prohibición de hablar con la prensa a los purpurados.
“Una idea de Joseph Ratzinger lanzada en el 2005, cuando era decano del colegio cardenalicio. (…) El secreto aumenta la morbosidad”, comentó.
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Mientras 151 cardenales que participan en las reuniones previas al cónclave examinaban las finanzas del Vaticano, el diario italiano La Repubblica reveló que al menos 20 personas, entre laicos y religiosos, contribuyeron a la fuga de documentos confidenciales de Benedicto XVI para denunciar a las estructuras internas de la Iglesia. La filtración de esos documentos a la prensa llevó al escándalo Vatileaks.
Con esta publicación desmienten la tesis de que el exmayordomo del ahora papa emérito, Paulo Gabrielle, condenado y sucesivamente perdonado, operó sin cómplices.
La entrevista anónima a una de esas personas resulta una suerte de advertencia a la jerarquía de la Iglesia católica sobre la necesidad de una mayor transparencia en la gestión interna, marcada por intrigas, abusos de poder y tráfico de influencias a través de un “lobby gay”, según la publicación, algo que fue desmentido por el Vaticano. “Queremos una operación limpieza”, asegura el anónimo.
Para el vaticanista Marco Politi, el escándalo aceleró la decisión de renunciar de Benedicto XVI y pesa en los debates de las congregaciones para la reforma de la Curia Romana. “Van a trazar el perfil del hombre que buscan, el cual debe tener la fuerza de llevar a cabo la reforma”, sostiene Politi, autor del libro Joseph Ratzinger, crisis de un papado .
EXAMINAN FINANZAS
Los 151 cardenales reunidos ayer en el Vaticano, entre ellos los 115 electores que elegirán al sucesor de Benedicto XVI, examinaron a puerta cerrada las controvertidas finanzas del Banco del Vaticano, conocido como el Instituto de Obras para la Religión (IOR), expuestas por los cardenales a cargo de tres “ministerios” económicos.
“Fueron intervenciones sintéticas y claras, según el propio sector. Los cardenales estarán a disposición de aquellos que quieran más información y detalles”, informó el portavoz del Vaticano, padre Federico Lombardi. “No puedo decir nada sobre el contenido de las intervenciones, solo algo general. Pero es obvio que los cardenales pueden hablar entre ellos de ese argumento”, reconoció Lombardi al ser interrogado sobre el escándalo Vatileaks.
Hace tres años la justicia italiana abrió una investigación judicial contra dos directivos del IOR, que tiene un patrimonio de 5,000 millones de euros, por violar las leyes italianas sobre el blanqueo de dinero. La mayor publicación religiosa italiana, Famiglia Cristiana , con un millón de lectores, pidió esta semana que el IOR se convierta en un “banco ético” y que salga del sistema financiero mundial.
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