LA PRENSA/ Archivo

Víctor Tirado: “La revolución fracasa porque no era revolución”

En una sala de espera del Hotel Villa Americana, en Los Robles, nos atiende Víctor Tirado López, uno de los nueve comandantes de la Dirección Nacional del Frente Sandinista, que gobernó Nicaragua en los años ochenta.

En una sala de espera del Hotel Villa Americana, en Los Robles, nos atiende Víctor Tirado López, uno de los nueve comandantes de la Dirección Nacional del Frente Sandinista, que gobernó Nicaragua en los años ochenta.

En esa casa en los ochenta siempre habían más de 20 policías brindando seguridad a Tirado y a su familia. “No me gustaba eso”, asegura.

Ahora tiene el cabello y el bigote canosos, pero en su juventud este mexicano participó junto a Carlos Fonseca y demás héroes sandinistas en la lucha armada para derrocar a los Somoza. Estuvo preso junto a Carlos Fonseca.

Luego disfrutó de las mieles del poder desde 1979 hasta 1996 cuando dejó de ser diputado. Hoy quiere que los jóvenes hagan lo mismo que hizo la generación de él, pero, sin cometer los errores de ellos.

¿Por qué fracasó la revolución?

Porque no era revolución. Hicimos una revolución con ciertos prejuicios y con ciertos procedimientos del sistema pasado. Nunca hicimos elecciones, dejamos que el Frente dirigiera el Gobierno, todo era el pasado, era recoger el pasado de otra manera. ¿Por qué se fue la gente? ¿Por qué se fueron los estudiantes? ¿Los jóvenes? Precisamente por eso, porque no querían ver un país en destrucción. Y además, porque no querían meterse a una lucha armada.

¿Cómo eran las discusiones de los nueve comandantes?

No había conflictos. Veíamos la posición de Estados Unidos y de la Contra. Teníamos que salvar la Revolución.

La gente decía que los nueve eran arrogantes…

Fíjate que no. Yo me acuerdo que cuando le gente llegaba con Daniel, con Tomás Borge, recibían a todo mundo bien. Había momentos en que uno no podía recibirlos porque estaba muy ocupado, pero a ninguna persona nunca se le dijo que no. Nunca fuimos arrogantes. La gente siente otra cosa.

¿Qué sentía la gente?

Que no la tomábamos en cuenta, que la economía, que los jóvenes van a la guerra, todo eso. Un hermano muerto, un hijo.

Usted era un mexicano con ocho nicaragüenses, ¿cómo lo vivió?

Igual, igual, igual. Me trataron como a cualquiera. Igual.

¿Con quién de los nueve tiene relación todavía?

Con nadie. Se perdió la relación. Deme un nombre, a ver.

Bayardo Arce…

No. Ni con Humberto, ni con Daniel Ortega. Con Henry Ruiz nos vemos y nos hablamos de vez en cuando.

¿Qué reflexión hicieron después que perdieron el poder?

Fíjate que no hicimos reflexión. Yo le decía a Daniel Ortega, reunámonos los nueve para ver por qué perdimos las elecciones. Nunca nos reunimos. Ni uno quiso.

¿Por qué se separa del Frente?

Ellos agarran una posición que ya no… Cuando Daniel va a las elecciones con Arnoldo ya no nos llama a nosotros. Debimos habernos reunidos, nosotros no sabemos por qué perdimos. Ah, ¿porque estaba en contra la gente, la juventud? Tuvo que haber un estudio, científico.

¿Qué fue eso de la Piñata?

Yo no conozco de eso.

¿No obtuvo beneficios usted?

No, ni quería tampoco. Oía que se estaban apropiando de algunas propiedades, pero como nunca me comunicaron nada no podía ni defenderlos ni atacarlos. Si ellos se hicieron ricos, que lo digan. Allá ellos.

Daniel logró regresar al poder sin los nueve.

Pues sí, claro. Él tiene gente. El FSLN lo abandonó, ya no habla del FSLN. Ahora hablan del danielismo. El danielismo no es una corriente, no es nada.

¿Desde el 79 no le vieron ambición de poder?

Fíjate que no. Eso no fue obra de él, eso es obra del Tercerismo. El GPP creía que la Presidencia era para ellos, Tomás Borge. Nosotros, para evitar todo eso, apoyamos a Daniel. Si el Tercerismo no lo apoya, se acaba Daniel. El Tercerismo tenía fuerza.

¿Qué hace usted ahora?

Trabajo para poder vivir. Este hotelito es de mi esposa pero yo le ayudo a trabajar. Es interesante porque yo no quiero que el Frente me mantenga, nunca he querido.

¿Pero sí tiene una pensión?

No, no tengo. Herty Lewites nos decía, cuando perdimos las elecciones: No sean pendejos, saquen un artículo constitucional donde ustedes tengan pensiones. Y nunca hicimos eso.

Bayardo Arce es un gran empresario hoy en día…

(Ríe) Yo te digo una cosa, el error más grande de nosotros en esa época, en los ochenta, es no haber sido empresarios. Bayardo no perdió la perspectiva. Yo no digo que Bayardo sea un oportunista, puede ser, no, supo manejarse, pero esa es su vocación, su profesión, ser empresario.

Pero, ¿qué tenía él antes del triunfo?

Nada tenía. De nosotros nadie tenía nada.

Ahora Humberto Ortega, Bayardo Arce…

Es que ellos se hicieron antes y después de la derrota, se hicieron cargo del financiamiento. Por ejemplo, aquí venían muchas empresas a invertir, y lo agarraron Bayardo, Humberto Ortega, Tomás Borge.

A propósito, ¿fue a la vela de Tomás Borge?

No, no.

¿Cómo terminó su relación con él?

Lo vi varias veces, nos saludábamos. Hasta ahí nada más. Lo saludaba porque no era ningún delito, no somos enemigos. ¿Él hizo sus cosas? Que las haga pues.

Se ha dicho que a Carlos Fonseca lo empujaron a la muerte…

Quién sabe, yo no puedo asegurar todo eso. Lo que sí te puedo afirmar es ¿qué andaba haciendo Carlos Fonseca en la montaña? Si iba para unificar a las tendencia, a lo mejor era eso, pero Carlos Fonseca no era un hombre de montaña. Él quiso ir por su propia cuenta.

Lo estaban acusando de que no hacía nada…

No. Lo acusaban de que no era el jefe máximo del Frente, de eso sí lo acusaban. Por ese lado él se sintió débil porque él estuvo mucho tiempo en Cuba y estuvo mucho tiempo en Costa Rica, pero no por obra de él. Él hubiera querido estar aquí. A él se le acusaba de eso porque no estaba aquí. Los que estaban aquí se creían dueños de la Revolución y de la organización (ríe).

Pero Carlos Fonseca había sido el fundador, el ideólogo…

Eso es lo que no entendieron ellos. Carlos hizo toda la estructura del Frente. Él cayó preso, caímos presos, después nos fuimos a Guatemala, regresó él, regresé yo. Él se fue a Costa Rica, cayó preso otra vez, lo envían a Cuba. Él no se separa del movimiento del Frente, lo que pasa es que los que estaban aquí creían que ellos eran los sucesores de Carlos Fonseca, que ellos podían ser los dirigentes. A Carlos Fonseca eso le dolió, que no le reconocieran eso. De todas maneras él aceptó irse a la montaña y ahora ¿quién se hace cargo de eso? Nadie. A sabiendas que era ciego, que no era de montaña, a sabiendas que era el dirigente máximo. Son cosas que hay que ir clarificando en la historia.

¿Qué habría pasado si Carlos Fonseca habría vivido en los ochenta?

Posiblemente no hubiera cambiado mucho la historia, ni la estrategia. Se habría adaptado a una estrategia. Ya no era la estrategia del 67 ni del 68, es una estrategia nueva, que él entendió también, él hubiera seguido ese camino, no quedaba otro. Él era muy claro en eso, incluso el primer documento de él habla de todas las fuerzas antisomocistas.

¿Y cómo era Carlos Fonseca?

Era un hombre sencillo, culto. Conocía no solamente la historia de Nicaragua, sino la historia de Centroamérica, se la conocía perfectamente bien. Conoció mucho Nicaragua, nunca la abandonó.

¿Usted todavía es comunista?

Eso ya no existe, se terminó. Lo que existe ahora son movimientos sociales, en contra de la dictadura.

¿Qué apoya ahora usted?

La democracia y la república. Esa era nuestra intención en el 79, una república, una democracia y un estado de derecho.

¿Qué opina de los 16 años entre 1990 y el 2006?

No supieron hacer las cosas. La nuestra (los ochenta) fue una experiencia que no la tomaron en cuenta. Ese es el error de este país nicaragüense, que siempre que un gobernante llega al poder, borra todo el pasado.

¿Qué bueno le reconocería a este nuevo gobierno de Daniel Ortega?

Que renuncie a la Presidencia y que haya elecciones de acuerdo con la Constitución.

¿No le reconoce nada bueno?

Desde el momento en que él asume la Presidencia violando algunos preceptos de la Constitución, no es legal todo eso. Si él dice me retiro y vamos a elecciones, si él hace eso, se convertiría en el hombre más importante de Nicaragua después de 100 o 200 años. Si él no hace eso, va a quedar sepultado. Él sabe lo que hace.

1362272064_294-DOM-AZO1057

¿Y usted ya no tiene algún proyecto político?

Ya estamos viejos para eso. Lo que le digo yo a la juventud, que lo que hicimos nosotros en el 63, en el siglo pasado, que lo hagan ellos, que tomen en cuenta nuestra experiencia, que la lean, la estudien, la critiquen, abandonen aquellas cosas que ellos crean no es conveniente, que estudien los ochenta, y que ellos sean parte del porvenir del país, que tiene porvenir. ¿Por qué? Yo no puedo meterme en un movimiento de jóvenes.

En la actualidad destaca doña Rosario Murillo, en los ochenta no era así…

No, siempre ha sido así. Lo que pasa es que no era público.

 ¿Cómo era antes?

Más clandestino. Ella había trabajado por debajo siempre.

¿Manipulaba cosas en el poder?

No, no manipulaba, pero ella presionaba para que la tomaran en cuenta.

¿Cómo la miraban ustedes? ¿Inteligente?

No, inteligente no la mirábamos. La mirábamos como una mujer del movimiento poético. Hasta allí.

Dicen que ahora ella manda más que él…

Puede ser. Yo creo que ella manda más, por dos razones, ella da declaraciones y ella informa qué cambios hay en el Gobierno. Él no. ¿Qué significa eso? Que Ortega o está siendo suplantado o definitivamente algo pasa ahí. Para mi Daniel debe ser el hombre clave. Rosario, ella es la mujer clave.

La Prensa Domingo revolución archivo

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí