LA HABANA/AFP
Con su probable reelección mañana, el presidente Raúl Castro tendrá cinco años para impulsar la lenta apertura iniciada desde que sucedió a su hermano Fidel en 2006, y para preparar el relevo que gobernará tras su último mandato, iniciado oficialmente en febrero de 2008. Él mismo fijó las nuevas reglas del poder comunista al limitar a dos el número de mandatos de cinco años que pueden cumplir los dirigentes cubanos.
El mandatario habló ayer, como broma, de la posibilidad de retirarse del gobierno aunque no especificó cuándo sucederá. Años antes, Raúl indicó su intención de limitar la reelección —cláusula actualmente inexistente— para dos mandatos seguidos de cinco años como máximo. Hasta ahora no se ha hecho legal una medida al respecto, que implicaría modificar la constitución.
En su gobierno, Raúl insertó elementos de una economía de mercado dentro del sistema estatal, sin tocar el poder del PCC. Ha hecho reformas sociales, como la autorización para comprar celulares, computadores y de hospedarse en hoteles, beneficios que estaban reservados a los turistas extranjeros. Además, la nueva ley migratoria que liberó en enero a los cubanos de los permisos de salida.
Pero estas son migajas según la oposición, que exige libertad de expresión, libertad de asociación y derecho a manifestar su oposición a un régimen comunista que considera a todo opositor como un “mercenario” a sueldo de Estados Unidos.
Raúl continuará la “actualización” del sistema económico cubano, heredado del modelo soviético y al borde de la bancarrota. Cuba no ha descubierto petróleo en sus exploraciones en el Golfo de México y está a merced de un eventual cambio de gobierno en Venezuela, principal sostén económico de la isla.
“El principal riesgo es una transición inter-generacional mal manejada. Esas experiencias han sido desastrosas para los partidos comunistas en el poder”, declaró el analista Arturo López-Levy, de la Universidad de Denver —Colorado, Estados Unidos—.
“Ninguno de estos dirigentes podrá gobernar a Cuba como lo han hecho Fidel Castro y Raúl Castro. No cuentan con la legitimidad carismática que es el signo clave del liderazgo histórico (…), por tanto será un período de prueba, en el cual esos posibles candidatos tendrán que demostrar la habilidad y capacidad de llevar adelante las reformas que se proponen y perfilar la Cuba del futuro”, explicó el politólogo cubano Carlos Alzugaray.
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