Luis Eduardo Martínez
Incluyen la formación de una comisión entre productores, importadores y Gobierno, con las funciones de supervisar las importaciones y regular la cantidad y fechas de entrada de las mismas.
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Sigue pudriéndose la cebolla en las plantaciones del valle de Sébaco, donde los productores registran pérdidas superiores al 30 por ciento y en algunos casos han tenido que vender sus bienes para honrar las deudas contraídas con las entidades financieras.
Isidro González Flores cultivó dos manzanas y media de cebolla en una parcela junto a la Carretera Panamericana, en la comunidad Las Tunas, donde los obreros recolectan el producto y lo empacan en mallas rojas.
Hasta ahora, González sigue sin poder comercializar un solo quintal del producto y aduce que “estamos alistando esta cebolla y no tenemos mercado, no tenemos compradores”.
Desde diciembre recién pasado, cuando empezaron a cosechar, los cebolleros de Sébaco se encontraron con los mercados nacionales saturados de cebolla importada, principalmente de Holanda, la cual retoñó en algunas bodegas.
De acuerdo con los productores, la situación empeoró este mes, cuando comenzaron a salir las cosechas en comunidades de los departamentos de Jinotega y Estelí. González dice que en su parcela está recolectando la cebolla “para que realmente no quede botada”.
En reiteradas ocasiones, los productores han responsabilizado al inconstitucional gobierno de Daniel Ortega por autorizar “importaciones excesivas” de distintos rubros, especialmente de cebolla.
González dice que a la hora de solicitar los permisos de importación, los comerciantes “hasta se pelean”, pero “hoy que estamos con la cebolla nuestra ni se aparecen”. Además, los productores lamentan que el Gobierno se ha negado a recibirlos para tratar la problemática.
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