Emiliano Chamorro
El Gobierno realiza un amplio plan para utilizar a las iglesias evangélica y católica con el propósito de que estas instituciones avalen las estrategias más recientes diseñadas para mantener un férreo control social desde la familia y la juventud.
Los más recientes proyectos de “vivir bonito” y los llamados “gabinetes de la familia”, que impulsa el Gobierno con marcado interés, pretenden “mantener controlada a la población pero con un maquillaje disfrazado de beneficios”, aseguró a LA PRENSA un pastor evangélico que por temor a alguna represalia solicitó el anonimato.
Los trabajos que el Gobierno estaría coordinando están relacionados con la lucha contra la basura en los barrios y la delincuencia, la asistencia a familias pobres y la asignación de becas estudiantiles. Pero según el pastor, el Gobierno ya no coordina el trabajo con las iglesias a través del reverendo Sixto Ulloa, de la Procuraduría de Derechos Humanos.
“Lo que el Gobierno persigue es controlar los movimientos de la gente: cómo piensan, qué hacen, qué dicen, con quién se juntan; la idea es mantener un control de la sociedad porque esto es en todos los barrios y el fin es domesticar o adoctrinar a la gente para que avalen los proyectos del Gobierno”, aseguró la fuente religiosa.
Según el pastor, el plan está enfocado más con los pastores evangélicos porque “la Iglesia evangélica tiene presencia en todos los barrios de la capital y de esa forma llegan a más gente”.
Las autoridades evangélicas no lograron ser ubicadas para brindar su versión al respecto. Mientras, monseñor Silvio Fonseca, vicario de la Familia, Vida e Infancia de la Arquidiócesis de Managua, dijo no conocer información al respecto.
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