José Garth
Un jurado de conciencia decidió absolver a Brenda Díaz Salazar y José Antonio García Castillo, acusados de asesinar a Evaristo Luna Alfaro, conocido como “Comandante Catala” en las filas de la Resistencia Nicaragüense, y quien era candidato a concejal por el Partido Liberal Constitucionalista (PLC) por el municipio de Siuna, RAAN, en las pasadas elecciones municipales.
El juicio, realizado en Siuna, duró 13 horas y ahí desfilaron los testigos del Ministerio Público y la defensa, pero quedaron en evidencia las serias debilidades en la investigación policial que puso en jaque al jurado, que finalmente decidió la libertad de los acusados.
El detective Donald Gómez Rodríguez, de la Dirección de Auxilio Judicial, aseguró que el móvil del hecho fue una relación amorosa que tenía la pareja del líder Contra y acusada, Brenda del Carmen Díaz Salazar, con José Antonio García Castillo.
Según las investigaciones de los detectives, quienes aseguraron haber tenido testigos oculares, García Castillo fue quien privó de la vida al “Comandante Catala” en complicidad con Díaz Salazar.
Cambian versiones
Mientras tanto, los testigos acusan a los oficiales investigadores de haber cambiado lo que ellos dijeron sobre los hechos. Además, que el acta no les fue leída y solamente los hicieron firmar.
“Hoy el oficial investigador me llamó y me dijo que cuidado le iba a echar abajo el plan. Esto que está en este papel yo no lo dije, eso que está no lo dije, es mi firma, pero cuando él me dijo que firmara yo no lo leí, porque me sentía presionado por los oficiales de la Policía Nacional”, dijo Arturo Lazo, uno de los principales testigos oculares que presentó el Ministerio Publico.
Lo mismo dijeron tres trabajadoras de un bar, donde el acusado José Antonio García Castillo estuvo tomando licor, desde horas antes que ocurriera el asesinato.
Erika Tenorio, una de las trabajadoras, declaró que también la Policía Nacional puso en la declaración algo que ella no dijo.
Indignación
La muerte del “Comandante Catala” provocó indignación de los miembros de la Resistencia Nicaragüense, quienes inicialmente acusaron a sus excorreligionarios del PLI de ser los responsables del asesinato.
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