Juan Vega Gonzales
Se da una reflexión cada vez mayor a nivel global sobre la urgencia de educar al liderazgo (sobre todo a gerentes y directores) de las empresas sobre la necesidad de buscar el “bien común”, en términos no solo financieros (utilidades) pero también sociales (personas) y ambientales (nuestro planeta).
Más negocios y sociedades enfrentan cada día el desafío de la sostenibilidad en un entorno de crisis:
a) Los fenómenos climáticos son cada vez más severos y suceden con mayor frecuencia, afectando la vida e ingresos de millones de personas (principalmente los que cuentan con menores recursos).
b) Los alimentos son cada vez más caros y más escasos.
c) Una población creciente como la actual genera mayor demanda de alimentos y consumo de combustibles vegetales, lo que obliga a seguir ampliando la crecida “frontera agrícola”, deforestando cada vez más bosques.
d) Las fuentes de agua son cada vez más escasas y contaminadas.
e) El aumento de precios de los combustibles y la energía, así como la inflación generalizada, son el pan de cada día.
f) Aumentan la marginalidad y/o delincuencia y costos asociados a la misma.
g) Se generan cambios migratorios masivos del campo a la ciudad y de zonas o países de menor desarrollo hacia lugares económicamente pujantes.
h) Está más en palestra pública la necesidad de mayor responsabilidad empresarial y de reformar las escuelas de negocios; no solo en el contenido que imparten, sino también en la forma y espíritu con el que ofrecen sus conocimientos y prácticas a los futuros líderes.
El desafío de la sostenibilidad trasciende el hecho de ganar dinero y tratar bien a empleados y clientes. Tenemos un solo planeta que vamos a heredar a nuestros hijos; pero aún no está claro qué exactamente les vamos a legar.
Grandes desafíos como los anteriores requieren la coordinación entre múltiples instituciones y actores sobre:
a) Estados Unidos y China son los países que más contaminan el mundo. Corresponde a las empresas más contaminantes asumir el mayor costo de los daños al medioambiente. Las leyes y sanciones ambientales necesitan ser más fuertemente aplicadas.
b) Generar mecanismos que incentiven y regulen o sancionen a los negocios y personas que incumplan las normas, para forzarlas a responsabilizarse del bien común y del “mal común” que generan sus acciones.
c) Brindar una educación responsable para formar a los líderes (los que tenemos actualmente y los futuros), como actores capaces y responsables de generar cambios.
La próxima vez que apreciemos el paisaje que nos rodea, reflexionemos qué cosas probablemente ya no estarán cuando nuestros hijos e hijas lleguen a nuestra edad, si no tomamos medidas de contención hoy.
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