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Acto de fe
Si Hugo Chávez puede tomar posesión sin juramentarse, sin hacer presencia física en Venezuela, y sin que se sepa si vive o muere pues ya está, dejó de ser presidente, humano, y se convirtió en dios. Para qué Constitución, para qué leyes. Ni siquiera necesita estar vivo Se trata de creer que gobierna, como un acto de fe, un dogma que no admite discusión. Todo lo dirá a través de sus profetas Ellos llevarán su palabra desde Cuba, el Olimpo donde se inmortalizó, a Venezuela, su reino. Y así, podrá gobernar para siempre, veinte, cien, mil años más Solo hay que hacerse un poco los tontos y verán que todo tiene sentido.
Constituciones
Hubo tiempos cuando a la Constitución Política de un país se le llamaba “Carta Magna”, “la suprema norma”, “la ley fundamental”, “ley de leyes” Pues ya no. Llegamos a los tiempos en los que una norma constitucional desaparece porque lo decidieron tres o cuatro personas en la borrachera de una noche. ¿Se acuerdan cómo fue que en la Corte decidieron eliminar la prohibición a la reelección que pesaba sobre Daniel Ortega? Reunión a la medianoche, magistrados prestados, tiempos inverosímiles magia pura. Y uno creía que esas cosas solo podían pasar en Nicaragua, con funcionarios como los que tenemos, porque, a pesar de todo Hugo Chávez siempre le dio el barniz constitucional a todos sus actos. Pero ahora si se volaron la cerca allá en Venezuela y otra vez, tres o cuatro personas decidieron que Chávez es el presidente sin siquiera demostrar que tiene las capacidades para ejercer el cargo o, peor aún sin siquiera demostrar que existe. Que está vivo.
El fin de los tiempos
Parece que estamos asistiendo al final de las Constituciones. Según la Real Academia Española, la Constitución es “una ley fundamental de un Estado que define el régimen básico de los derechos y libertades de los ciudadanos y los poderes e instituciones de la organización política”. En Nicaragua, sin embargo, esa ley fundamental dice aún que un presidente no se puede reelegir en el cargo de forma consecutiva y Daniel Ortega lo hizo, y asumió el cargo sin estar facultado constitucionalmente para ello. En Venezuela dice que el presidente electo se juramenta y toma posesión de su cargo el 10 de enero, y ya eso no vale. Y si en Nicaragua y Venezuela lo hicieron pronto podrán salir otros que encuentren en ese ejemplo las soluciones a sus problemas de poder. ¿Y después qué viene? ¿La monarquía? ¿Veremos nuevamente a los padres heredando el poder a sus hijos, y declarándose representantes de Dios para gobernar en la tierra?
Nueva Guinea
¿Cuánto tiempo más necesita la Policía para anunciar en qué terminó la investigación sobre las denuncias de tortura en Nueva Guinea? ¿Cuántos presos hay? ¿Cuántos sancionados, comisionada Granera? Cada día que pase sin que la Policía diga qué fue lo que ocurrió en ese municipio es una vergüenza que carga toda la institución porque significa la aceptación de que los agentes y oficiales que actuaron aliados con turbas civiles para agredir, apresar y torturar a opositores, lo hicieron por encargo institucional y no como libretazo individual que es lo que uno quisiera creer para seguir pensado que esta Policía puede tener errores pero aún tiene salvación.
Limpieza judicial
Edificio nuevo y bonito. A los usuarios se les pide que lleguen bien vestidos para poder ingresar, y a los abogados de saco y corbata. A los caramancheles se les arrinconó lejos para que no afeen el lugar. Uno hasta puede dejar pasar esas excentricidades de nuevo rico que estrena casa en pueblo pobre, pero no puede dejar de ver la incongruencia: ¿por qué no comenzamos mejor cambiando la forma de hacer justicia en Nicaragua, que es donde está la verdadera podredumbre? Para vernos comencemos sacando de sus sillas a tanto impostor que se dice magistrado, destituyendo y castigando a tanto juez venal, que se termine el mercado de sentencias, que se disuelvan las bancadas, que se acaben las reuniones de medianoche y las sentencias inverosímiles. Así sí podemos empezar a ver más limpio el rostro de la justicia, para que haga juego con el nuevo edificio, pues.
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