Pablo Fletes
La imagen delgada, infundada a veces en un uniforme militar e inconfundible cabeza calva de Enrique Portocarrero, ya no será vista en los encordados de boxeo.
Ayer en la madrugada, Portocarrero falleció víctima de una enfermedad terminal que apagó su vida, cuando estaba a punto de cumplir 60 años.
El referee internacional, quien estuvo casi siempre en las más importantes peleas a nivel nacional, ya seguirá cumpliendo con su labor de árbitro, que le permitió ganar mucho respeto en cualquier ring que pisaba.
“Es una gran pérdida para el boxeo la muerte de Enrique”, comentó el general Juan Alberto Molinares, presidente de la Comisión Nicaragüense de Boxeo Profesional (Conibop). “Fue un gran árbitro, una persona integral que lamentamos profundamente su ausencia”, añadió.
Debido a ese extenso bagaje en el boxeo, que le permitió ser referee en más de 700 combates, con algunos de título mundial, Portocarrero ingresó al Salón de la Fama del Deporte Nicaragüense, en mayo del 2003.
Pero no solo el boxeo fue una pasión para Portocarrero. También lo fue la natación, deporte en el que actuó como instructor por casi dos décadas en la Academia del Ejército de Nicaragua.
Portocarrero fue velado ayer en la Funeraria Monte de Los Olivos y su sepelio será este día, en Managua.
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