Por Amalia del Cid

El 10 de enero del 2007 fue el día más feliz en la vida de Ada Luz Monterrey. También uno de los más tristes. Recuerda que comenzaba la tarde y salía de las oficinas de Radio Mujer para ir a presenciar la toma de posesión de Daniel Ortega Saavedra, quien, al fin, tras intentarlo durante 16 años, había logrado volver al poder y ya no tendría que “gobernar desde abajo”.
“Era el día más feliz de mi vida. ¿Sabés lo que es eso? ¡Qué ironía más brutal! Ahí comenzó mi agonía”, se lamenta, repasando mentalmente las finas contradicciones que han marcado la historia de Radio Mujer.
Ese día le avisaron que la radio que dirige había perdido 35 mil dólares. Le habían robado. El capital de la emisora quedó reducido a 123 córdobas y Ada Luz se trenzó en un juicio contra su contador Carlos Sandino Valladares. “Duró 13 meses (el proceso). Casi me muero yo. Y ahí anda libre, por aquí pasa. Nada hicieron para que me regresara nada”, cuenta.
Según ella, ese fue el inicio de la decadencia de Radio Mujer, la única con perfil femenino en Nicaragua. A la fecha, la economía de la emisora está tan enclenque que el pasado 4 de diciembre, cuando cumplía 20 años de vida, en lugar de un fiestón hubo un ataúd en la entrada del edificio.
Además, se colocaron mantas que rezaban lo siguiente: “Radio Mujer denuncia su asesinato atroz. ¡No más violencia!” y “Radio mujer solidaria con las víctimas de la violencia. 20 aniversario”.
“Se puede protestar con creatividad”, dice Ada Luz, sentada entre vitrinas repletas de los casetes que ha acumulado desde la fundación de la radio. Está peleada con la tecnología.
Este año Ada Luz tampoco realizó Purísima para la Virgen María. La Gritería se quedó en los días de gloria de la emisora, cuando los aniversarios se celebraban tirando la casa por la ventana.
PROYECTO POLÍTICO

La idea de crear una radio para mujeres se incubó en la mente de la periodista Ada Luz Monterrey, sandinista radical, con un fin político, ideológico, partidario. “Es saludable aclararlo”, considera ella.
El Frente Sandinista venía de la dolorosa derrota electoral del 25 de febrero de 1990. Ada Luz cayó en depresión, porque acababa de derrumbarse lo que ella llamaba “su sueño”.
En esas circunstancias, se enteró de que una de las hipótesis respecto al revés electoral fue que el voto de las madres de los jóvenes del Servicio Militar Patriótico había sido decisivo. Así que se puso a idear un medio para educar y movilizar a las mujeres sandinistas de cara a los siguientes comicios.
Pensó en Radio Mujer. La emisora habría cumplido con los fines para los que fue ideada, de no ser porque la “enemiga mortal” de Ada Luz, esa mujer a la que atacó sin tregua, le mostró el camino correcto.
Doña Violeta Barrios, entonces presidenta de Nicaragua, trajo especialistas en género al país. Ada Luz asistió a capacitaciones y descubrió que todas las mujeres, de cualquier raza, ideología y posición económica, son afectadas por la sociedad patriarcal.
Al fin, un buen día se dijo: “No puede ser que la radio sea solo para las sandinistas… Tiene que ser para todas las mujeres”.
EN UN PESEBRE
Radio Mujer nació con un equipo de 100 vatios que, en palabras de Ada Luz, “con costo se oía en la cuadra”. Lo donó un italiano que escuchó que una periodista nicaragüense quería poner una radio para mujeres.
Para la emisora se destinó un cuartito del edificio de la Unión de Periodistas de Nicaragua. Estaba lleno de papeles. “Era un chiquero, pero para no decir chiquero, yo digo que Radio Mujer nació en un pesebre”, señala su fundadora.
A ese cuartito llegó doña Violeta Barrios para darle a Ada Luz otra lección de vida.
“Doña Violeta… Yo siempre lo digo, y lo digo con humildad, ella me dio una lección a mí. Yo soy una sandinista, de izquierda, y… yo fui despiadada con ella. En mi Atabal (radio-revista que ya tenía cuando trabajaba en Radio Sandino) los atacaba… hermana, ¡por favor! Nadie creía que ella iba a ir a fundar. Y ella fue a fundar la emisora y me dio una lección, porque yo era su enemiga mortal”, recuerda. Después observa la foto grande y opaca del día de la fundación de Radio Mujer.
VIDA DE TORMENTA
Ada Luz Monterrey es lesbiana, comunista y se declara “la última bolchevique” hasta en el saludo que grabó para el buzón de voz de su celular.
Nació hace 67 años en un hogar conservador de Bluefields. A los siete vio morir a su madre, a causa de los rígidos principios religiosos de su padre, el “Maitro” Monterrey, un albañil que construía iglesias y seminarios.
Entre 1971 y 1972 recorrió 32 países, siguiendo a quien considera el amor de su vida, una francesa hippie, a quien años después buscó y no encontró. “Mis amores son pocos, pero sustanciosos”, le dijo al periodista Fabián Medina, en una entrevista concedida para El Semanario cuando tenía 50 años de edad. En esa ocasión habló si tapujos acerca del amor.
Fue encarcelada y censurada varias veces por Somoza. Y a los 21 años fue violada por un agente de Seguridad del dictador. Quiso abortar, pero fue obligada por su padre a parir al fruto de la violación. Pasó los nueve meses del embarazo y algo más en un hospital psiquiátrico.
“¿Qué no nos puede decir Ada Luz de la vida? Y para mí la radio es vida”, apunta Azucena Castillo, quien es directora de Radio Universidad y tiene 30 años de experiencia en radiodifusión.
Para ella, uno de los grandes méritos de la directora de Radio Mujer es haber logrado mantener al aire una programación muy especial que “para algunos privados no es apetecible”.
FEMINICIDAS, PERDÓN, FEMINISTAS
Los años de vacas gordas de Radio Mujer fueron 15. En ese periodo no faltaron las donaciones de gobiernos europeos, como los de Suecia, Noruega, Holanda y Dinamarca.
Y aunque desde el mismo nombre de la emisora suene a contradicción, Ada Luz y los grupos feministas se mantuvieron en guerra abierta durante esos 15 años. Al parecer, sus ideas respecto a la lucha por la igualdad de género no eran compatibles.
La situación se calentó más el 8 de marzo del 2004, cuando en la radio ocurrió un hecho que al día siguiente ocupó los diarios nacionales. En ocasión del Día de la Mujer, Rosario Murillo llegó a los estudios de la emisora. Hablaba acerca de una proclama basada en la “revolución del amor” cuando entró una llamada telefónica de su hija Zoilamérica Narváez, que en 1998 denunció por violación a su padrastro, Ortega.
Ahora Zoilamérica pedía perdón a la madre que además de acusarla de “mitómana” se había puesto a favor del marido.
Eso no fue del agrado de las feministas. Sin embargo, Ada Luz asegura que hace cinco años hizo las paces con ellas y, medio ahogada por las carcajadas, cuenta que hasta quitó la viñeta radial que exhortaba: “Hora que las feminicidas se transformen en feministas”.
VACAS FLACAS
De cinco años a la fecha, la radio se fue quedando sin personal y sin programas. Los donantes se retiraron y la emisora empezó a subsistir de los anuncios pagados por instituciones del Gobierno.
La crisis es tan grande que en agosto pasado empezó a abrir a las seis de la mañana y a cerrar a las seis de la tarde. Históricamente sus trasmisiones comenzaban a las 5:00 a.m. y finalizaban a medianoche; pero los altos costos de la energía eléctrica ya no permiten ese horario, explica Nelson Saballos, uno de los dos controlistas de la radio. Antes eran tres.
Ada Luz añora la época en la que su radio tuvo 35 empleados. 11 eran mujeres periodistas. Ahora ella tiene que hacer casi todo el trabajo de monitoreo de medios de comunicación y locución. “Tengo cinco años de estar sola. El colmo es que con mi voz horrible hasta tengo que locutar. No tengo con qué pagar locutora”, se queja.
Si no ha dejado que la radio se muera es porque, como sandinista, reflexiona así: “Si Radio Mujer sobrevivió en los 15 años de neoliberalismo, ¿cómo va a morir con mi proyecto político?”
¿MORIR?
La noticia de que Radio Mujer se moría le cayó pesada a Wilmor López, periodista y gran estudioso del folclor nicaragüense.
“Es un gran esfuerzo personal e innovador. Es encomiable la labor social, cultural y revolucionaria de Radio Mujer. Ahora lo que divulgan las emisoras es farándula. Me duele la decisión de que cancelen por falta de fondo”, expresa el folclorista, quien se declara oyente fiel del buen gusto; es decir, de música clásica y tradicional como la que transmite Radio Mujer.
Ada Luz se fuma otro cigarrillo. En un día puede fácilmente acabarse dos paquetes. Que la radio sobreviva depende de la cantidad de publicidad que pueda conseguir, ya que en abril del próximo año se vence el contrato con el Gobierno.
Ríe. Pero lo hace con un toque de sarcasmo, como si en realidad quisiera llorar. Después dice: “Lo más lindo es que entré en crisis con el nuevo gobierno. Estoy por desaparecer. ¡Esta es la ironía perversa más brutal!”
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