Julio Portocarrero Arancibia
Eugenia Teller Ríos tiene 11 años y una mente que viaja continuamente al mundo de la creatividad.
Su cuarto y lo que contiene describe el estilo de vida que lleva. Sus días son una verdadera historia.
Y es que Eugenia de cabello rojo y pocas palabras, es una niña que aunque jamás ha estado en una escuela de arte, es toda una experta en el dibujo y la creación de caricaturas japonesas.
TODO INICIÓ ASÍ…
“Yo veía mangas y me encantaba Pokemón y Digimón , y fue así como a los ocho años empecé a ver tutoriales en YouTube”, comenta Eugenia, que acaba de concluir el último año de educación primaria en el colegio Alemán Nicaragüense.
Ella recuerda cómo en esos primeros años dibujaba en la pizarra de su sección hasta que más tarde empezó a dibujar a Sonic, personaje conocido en el mundo de los videojuegos.
Para Eugenia el amor, la tristeza y la felicidad son los tres temas esenciales que refleja en sus caricaturas. ¡Ojo! Aunque la alegría es un cuarto sentimiento motivador.
“En cuanto me enteré que hablaría con Aquí Entre Nos realicé una caricatura”, nos cuenta.
Sus padres atribuyen su talento a una herencia generacional, pues los padres paternos y maternos de su hija han sido artistas naturales.
“El talento de nuestra hija nos ha obligado a estar informados y actualizados, y esto lo vemos como un reto porque no nacimos tan conectados”, comenta Leonel, su papá.
En cambio Pilar Ríos, mamá de Eugenia vislumbra la creatividad de su hija como algo de suma importancia en su futura carrera profesional “pues la competitividad es importante en nuestro tiempo”, comenta.
Y NO SOLO DIBUJA
Aparte de dibujar, Eugenia es una lectora constante de historietas y de cualquier libro que se acerque a su vida.
Aunque Aquí Entre Nos esta chavala nos contó que lo único que no lee son los manuales pues “estos son para los débiles”, cuenta entre risas.
Eugenia a sus 11 años es una niña autodidacta que aprendió a utilizar varios programas de diseño de comics por medio del uso del internet.
Además practica surf junto a su papá. Y de este deporte extremo recuerda cómo hace algunos años sorfeó a unos cuantos metros de un tiburón. Increíble, ¿no?.
Mientras tanto, Eugenia quiere imprimir en esta Navidad algunos de sus dibujos para compartirlos con los niños quemados de Nicaragua.
La más reciente caricatura de Eugenia la realizó inspirada en la historia de una niña afgana que defendió los derechos de las mujeres por la educación, pues según ella “me encanta hacer caricaturas adorables”.
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