Alejandro Serrano Caldera

El Día Mundial de la Filosofía

El pasado 15 de noviembre se conmemoró el Día Mundial de la Filosofía en Guatemala, declarada por la Unesco Capital Mundial de la Filosofía en este año 2012.

En esa fecha, por la tarde, se realizó el acto conmemorativo mediante una mesa redonda internacional, en la que participaron filósofos de diferentes países de Europa y América Latina, acto que fue antecedido de la realización del Tercer Congreso Centroamericano de Filosofía, lo días 13 y 14 y la mañana del 15.

Invitado por la Unesco, me correspondió dar una de las dos conferencias de clausura del Congreso, la mañana del 15, con el tema “La Filosofía ante los desafíos actuales. La Unidad en la Diversidad. Aproximaciones a un Proyecto Filosófico”, y, además, participar en la mesa redonda internacional, en la que bajo el enunciado general “Pensar un mundo durable para todos”, me tocó referirme al tema específico, “La filosofía en el mundo de hoy”.

Tanto en mi exposición de conferencista, como en mi intervención de panelista, me permití presentar ciertas consideraciones, algunas de las cuales expongo brevemente a continuación.

Ante el drama contemporáneo de la fragmentación, de la ruptura entre el hombre y el mundo, en este momento de la “conciencia desgarrada”, para usar la palabra de Hegel, la filosofía debe ser el esfuerzo teórico y práctico de Unidad en la Diversidad. Debe ser realidad que palpita en el concepto e idea que se encarna y humaniza en la historia, propuesta y diálogo que integre la experiencia y la esperanza, la libertad y la igualdad y, además, que contribuya a construir las intermediaciones que hagan posible el paso de unas a otras.

Solo en ese sendero de infinito horizonte, solo bajo la idea que su labor no responde a una verdad filosófica que existe a priori, sino que es construcción permanente de ella, adquiere sentido la multiplicidad de puntos de vista y, en consecuencia, la pluralidad de visiones. En esta perspectiva, la filosofía es diálogo, pues como dice Heidegger en su Estudio sobre la Poesía de Horderlin, “El ser del hombre se funda en el lenguaje, pero este solo acontece realmente en el diálogo (es decir hablándonos y oyéndonos unos a otros)… Somos un diálogo desde que el tiempo es”. La filosofía es camino y es camino entre las zarzas de la experiencia, entre los riscos de la historia.

“Filosofar —expresa Jaspers— quiere decir ir de camino y su plenitud no estriba en una certeza enunciable, no en proposiciones y confesiones, sino en una realización histórica del ser del hombre al que se le abre el ser mismo. Lograr esta realidad dentro de la situación en que se halla en cada caso un hombre es el sentido del filosofar”.

Tarea de la filosofía ante los retos del siglo XXI es la de superar la separación entre teoría y práctica, idea y acción, y, en consecuencia, la de recordar, y sobre todo demostrar, que el pensamiento es una forma de la realidad. En este sentido la filosofía es historia, diálogo. “La historia —dice Richard Kearney— como común formación y conservación del significado, es un diálogo, precisamente porque me es imposible vivir en total aislamiento mi propia subjetividad”. Necesitamos de la filosofía porque no vivimos ni en el cielo de las ideas puras de Platón, ni en el reino de la naturaleza. Así pues, el concepto que construye la razón, fundamento del filosofar, no es una categoría abstracta fruto exclusivo de la racionalidad, sino una categoría compleja que resulta de la reflexión, la intuición, la observación y la acción, de la esperanza y el compromiso. “La verdad —dice Fernando Mires— no es más que el proceso de construcción de la verdad”. “La filosofía es mirada creadora de horizontes; mirada en un horizonte”, dice María Zambrano.

De manera particular es absolutamente necesario el reconocimiento y práctica de la interculturalidad, sin la cual es imposible la construcción de un mundo más justo y humano.

Se trata de preservar la identidad histórica y la pervivencia y acción recíproca de todas las culturas, la interculturalidad; de forjar un concepto de universalidad a través del diálogo de las culturas y de la Unidad en la Diversidad. Para ello hay que sustituir el juego de una sola imagen y de espejos múltiples por un concepto y una práctica de integración y retroalimentación de todas las historias y de todas las culturas.

Es importante que seamos capaces de reivindicar el reconocimiento de lo otro reafirmando nuestras culturas y planteando la ética de la alteridad, del respeto a las diferencias y de la solidaridad; que seamos capaces de proponer una nueva axiología, una nueva filosofía política que entienda la política como el arte del bien común y que se dirija a la identificación y fortalecimiento de nuevos sujetos históricos de la sociedad civil. Esta filosofía debe revisar la vigencia de los actuales conceptos de política, soberanía, Estado, Nación, entendida esta última como proyecto cultural, moral y humano abierto a una verdadera universalidad, frente a la globalización uniformadora del neoliberalismo.

En cuanto a la filosofía latinoamericana, pienso que desde su propia situación espacio-temporal, desde su historia y su geografía, debe enfrentar el reto del presente. Para ello es imprescindible, tener una visión de la historia de la cultura en la región, desde la época precolombina hasta el presente, analizando cada una de las etapas más significativas, para reivindicar la universalidad que les corresponde y para sustentarse sobre ellas, como sobre una plataforma teórica y moral, para enfrentar los retos del momento. Es necesario reiterar esa doble necesidad: la de apropiarnos de nuestra historia y la de trascenderla necesariamente al abrirnos, con ella, al desafío de un horizonte más ancho. No hacer cualquiera de las dos cosas señaladas nos llevaría, en un caso, a la abstracción y al vacío; y en el otro, al enclaustramiento y autocolonización.

Considero que el fortalecimiento de un pensamiento crítico y de la idea de la libertad como principio y valor de una ética individual y social, es tarea esencial de la filosofía desde nuestra realidad espacio-temporal. Ello es necesario para afianzar la interculturalidad ante las tendencias de una globalización uniformadora, ante la crisis de valores, no solo financieros sino sobre todo morales, que ha producido una anarquía axiológica y un desconcierto global, y, particularmente, en nuestra región, ante la aparición de diferentes formas políticas revestidas de expresiones populistas, que en el fondo terminan reafirmando la figura del caudillo y las formas autoritarias de ejercicio del poder.

Pienso que la realización de la filosofía como quehacer humano, como diálogo, como compromiso solidario, exige respetar las identidades; asumir la interculturalidad como condición esencial, pero cuyo significado no se agote en el reconocimiento de la pluralidad cultural, sino que busque, además, la posibilidad de una universalidad que sea resultado de la interacción entre la pluralidad de expresiones culturales. Mientras el ser humano sienta la necesidad de explorar el fondo de su conciencia y de su razón, de interrogar al mundo sobre sus contradicciones y de construir y construirse una realidad habitable, la filosofía estará presente ofreciendo desde diferentes ángulos y diversas perspectivas, una forma de construir la historia y de comprender y amar la vida.  

 

El autor es jurista, filósofo y escritor nicaragüense.

Columna del día Opinión Día Mundial filosofía archivo

COMENTARIOS

  1. Arturito Schopenhauer
    Hace 14 años

    En el fondo, seguimos siendo hegelianos y aunque recuerdo que a inicios de los noventa, comenzamos a citar más a Nietzsche, ello fue un instante, un momento pasajero. El nefasto Hegel. Todavía la historia no termina de dar su veredicto final sobre el enorme grado de culpabilidad que Hegel acarrea por las miserias humanas, incluyendo la de la Filosofía. Y si quizá aun no podemos hablar del fin de la historia (como lo quiso Fukuyama), si podemos ya hablar del fin de Hegel.

  2. Manuel Obregón S
    Hace 14 años

    Alejandro: De acuerdo, tu texto nos resume una posición muy válida que vienes manteniendo desde hace rato. La filosofía más que respuestas nos plantea dudas. Y si forjamos una verdad, esta evoluciona constantemente de manera que nunca será absoluta. El asunto está en que para hacernos pensantes[racionales] tenemos que educarnos primero. La prioridad de cuanquier Estado debe ser la educación. Saludos

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