Querida Nicaragua: Quién sabe por qué la humanidad espera tanto de los tiempos modernos, llenos de adelantos fabulosos como el internet, los satélites, la televisión y la radio, la aviación, la ciencia médica que va descubriendo nuevas formas de alargar la vida. Se descubren curas para el cáncer, el sida, células madres para revitalizar los organismos ya gastados, etc., etc.
Todo eso podemos lograr, pero lo que jamás podremos cambiar es la mentalidad gregaria de la gente frente a la vida en las diferentes edades, en la adolescencia, en la juventud, en la madurez de la vida y en la tercera edad.
Va cambiando el mundo, cambian las formas de vivir, hay progreso. Primero el hombre vivía entre las ramas de los árboles, después caminó sobre las extremidades inferiores, comía comida cruda, después descubrió el fuego y comenzó a comer carne cocinada, inventó la rueda y luego los carruajes tirados por animales, y al pasar los siglos inventó el auto, el ferrocarril, el barco, el avión, etc., etc. Pero la humanidad sigue siendo la misma.
Les transcribo este pensamiento: “No tengo ninguna esperanza en la juventud de hoy, se visten estrafalariamente, se dejan crecer el pelo como mujeres, irrespetan a sus padres y les gusta la vagancia. Esta juventud está perdida”. ¿Quién firma este pensamiento? Séneca, el filósofo hispano latino, de los primeros años de la era cristiana. Veamos otro: “Los jóvenes son unos tiranos, contradicen a sus padres, devoran su comida, irrespetan a sus maestros” ¿Quién firma esta frase célebre? Sócrates, el filósofo griego en el año 390 antes de Cristo. Parecen frases escritas hoy. La humanidad siempre ha sido la misma. Desde Sócrates, antes de Cristo, hasta Séneca, nos hemos comportado igual.
Saltemos a otra época, y veamos otro pensamiento: “Basta de silencios, gritad con cien mil lenguas, porque por haber callado, el mundo está podrido”. ¿Quién firma este pensamiento? Santa Catalina de Siena, la Santa italiana nacida en 1347 y muerta en 1380. Es decir que hace siete siglos el mundo estaba podrido como ahora, lleno de costumbres paganas como ahora, de revueltas, asesinatos, asaltos, perversiones morales, juventudes rebeldes, pecados capitales, etc., etc. Igual que ahora y que siempre.
Por supuesto que estas reflexiones no significan que estamos condenados a tener siempre un mundo pervertido. Esto significa que la humanidad siempre será la humanidad, pero que, dentro de ella siempre surge la iluminación divina, esto es, que en el siglo XIII nace un Francisco de Asís que reconstruye una iglesia en ruinas y le da al mundo un ejemplo de santidad. Y que en el siglo XV nace un Ignacio de Loyola para proyectar en el mundo una iglesia moderna y culturizadora, forjadora de juventudes. La humanidad sigue siendo la humanidad pero nace un Mahatma Gandhi proclamando la libertad y la no violencia, una Madre Teresa de Calcuta, un Juan XXIII y un Juan Pablo II.
Siempre habrá en el mundo desviaciones, abusos, vicios, e inmoralidades, pero igualmente nacerán hombres que sean faros, guías, que sean ejemplo. Hombres y mujeres que pregonen los eternos valores: el amor, la fraternidad, la solidaridad, la libertad, la honestidad y la convivencia humana. El mundo nunca estará totalmente perdido. El autor es director general de Radio Corporación.
La humanidad siempre será la humanidad, pero que, dentro de ella siempre surge la iluminación divina, esto es, que en el siglo XIII nace un Francisco de Asís que reconstruye una iglesia en ruinas y le da al mundo un ejemplo de santidad
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