Los productos de la finca Santa Clara ya están en el mercado con un valor agregado porque son productos gourmet y orgánicos. LA PRENSA/ M. CALERO

Mermeladas con sabor casero

Era un lugar desolado, donde los rayos del sol se sentían muy fuertes, hasta que llegó don Dominique Ruegsegger y su esposa María Lilliam Downs, quienes sembraron todo tipo de cítricos y bautizaron el sitio como finca Santa Clara, localidad de Jinotepe.

Mabel Calero

Era un lugar desolado, donde los rayos del sol se sentían muy fuertes, hasta que llegó don Dominique Ruegsegger y su esposa María Lilliam Downs, quienes sembraron todo tipo de cítricos y bautizaron el sitio como finca Santa Clara, localidad de Jinotepe.

Al pasar los años la tierra se volvió generosa y los árboles de mango, guayaba, jocote y naranja comenzaron a dar abundantes cosechas y fue así que surgió la idea de hacer mermelada casera.

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20 personas originarias de Carazo han conseguido empleo con el desarrollo de esta microempresa. Se encargan de la preparación de los productos, desde el corte hasta la entrega en los mercados.

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“Transformamos las frutas para no perderlas, después en el 2006 yo estaba trabajando fuera, vivíamos de mi salario pero yo dejé de trabajar y comenzamos a vivir de la producción nuestra, nos convertimos en una empresa con enfoque social ambiental”, afirmó Dominique de origen suizo que llegó a Nicaragua en 1990 y se enamoró de doña María Lilliam, originaria de la Costa Atlántica.

Ambos, amantes de la naturaleza, vieron la oportunidad de sacarle provecho a las cosechas que comenzaban a perderse.

Dominique cuenta que desde muy pequeño miraba a su mamá hacer mermelada y siempre que podía aprovechaba para hacerla porque no hay nada mejor que una mermelada casera, sin preservantes.

EN EL MERCADO LOCAL

Además de las mermeladas en sus ocho sabores: naranjilla, tamarindo, maracuyá, guayaba, naranja, piña, jamaica y mango, también decidieron lanzar una línea de productos en pasta y encurtidos entre ellos: chimichurri, jalapeño en vinagre, berenjena, caviar, cebollitas y la pasta jalapeña.

Estos productos se ofrecen en el mercado local.

“Desde un inicio en nuestros planes estaba exportar, aunque ha sido difícil nosotros no perdemos la esperanza de que algún día podamos hacerlo, porque aquí no peleamos con los competidores nacionales sino con la pobreza, tenemos que buscar mercado afuera, actualmente estamos viendo si hay oportunidades a Panamá”, sostiene.

En estos seis años que han pasado, desde que comenzaron a procesar los productos para la venta, aseguran que los avances han sido pocos pero significativos.

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